sábado, 19 de septiembre de 2015

UN DÍA COMO OTROS

Un año más -y ya son veintitrés-
cumplo el triste ritual de escribirte un poema
con la vana esperanza de que dure
algo más que las flores
que depositaré sobre la piedra.

El diecinueve de septiembre 
es tan solo una fecha, exactamente igual
a un veintidós de abril, 
de octubre o de febrero.
No se completa un lustro
ni termina otra década sin ti,
solo es un día más viviendo con tu ausencia.

Recuerdo aquellos meses del principio,
cuando hasta las esquinas lloraban a mi paso
y me compadecían 
incluso los mendigos más hambrientos.
Por entonces
todos los niños se llamaban Jaime,
tenían ocho años, me arrojaban
a la cara tu muerte. 
Yo escuchaba a sus madres llamarlos por su nombre
y los odiaba un poco.

Y sin embargo ahora mis amigos me dicen
que debo superarlo,
que ya ha pasado demasiado tiempo. 
Yo me río;
ignoro qué acepción del verbo superar,
de las cuatro que ofrece el diccionario,
he de aplicar a esto.
¿Será “ser superior”? ¿O “rebasar un límite”?
¿O “vencer un obstáculo” o tal vez
tendré que “mejorar las propias cualidades”?

Me van a perdonar,
ninguna de las cuatro me convence.
Aquel dolor cruzó todos los límites,
y ahora ya no encuentro más obstáculo
que saltar cada día el borde de la cama
y ese lo voy salvando.
En cuanto a mis dudosas cualidades
¿hay alguna mejor que ser capaz
de sonreír siempre que te recuerdo?

lunes, 14 de septiembre de 2015

MARGARITAS

Llego con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
(Miguel Hernández)

Aquella mujer fuerte siempre lloraba a solas,
le dolía la espalda por el peso
de la penas de otros,
no encontraba momento
de llorar por las suyas; ya se sabe
que las mujeres fuertes
no tienen sentimientos, aunque a ella
nunca jamás dejaron de dolerle
aquellas tres heridas que cantaba Miguel.
un abrazo imprevisto,
levemente más largo, un poco más intenso
de lo que determina la buena educación
podía desnudarla en medio de la calle.

Aquella mujer fuerte
repartió margaritas entre distintos cerdos;
algunos las comieron tan deprisa
que apenas apreciaron su exquisito
regusto a soledad
ni la suave ternura que guardaba
su blando corazón de manzanilla.
Y otros las dejaron
pudrirse en las cunetas, mas ninguno
las colocó con agua en un jarrón
y mucho menos
se le ocurrió plantarlas en la tierra.

Casi siempre tenía gente a su alrededor
-amigos, familiares
o algún voluntarioso sustituto
del hombre de su vida- sin embargo
cuando el buzón de aquella mujer fuerte
rebosaba papeles 
-propaganda, ya saben, y cartas de los bancos-
los vecinos llamaron a los guardias.

sábado, 5 de septiembre de 2015

EN CARNE VIVA

Pónganle a todo mucha silicona, no se les vaya a colar un muerto...
(Graciela Zárate)
Hoy tengo el corazón en carne viva
la realidad me deja sin palabras,
solo me quedan lágrimas, temblores,
perplejidad, vergüenza
por este llanto a tiempo limitado,
por el dolor pequeño, intrascendente
con que apaciguo a ratos mi conciencia.

Nada tiene importancia frente a tanta ignominia,
no voy a dedicar ni siquiera un minuto
a analizar las propias mezquindades,
—si tanto hay que pensar en lo que nos ocurre
quizá no nos esté ocurriendo nada
ni a masturbar mi escasa inteligencia
mirando los detalles.

Cómo voy a pensar según qué cosas
mientras entran los muertos por todas las rendijas,
los gritos me ensordecen
y el DOLOR con mayúscula
se instala en nuestra cama.

No busquemos al gato más pies de los que tiene
pero tampoco menos,
para empezar a andar son necesarios cuatro
y me atrevo a decir que son bastantes.

sábado, 29 de agosto de 2015

ESTA NOCHE

En esta noche el aire
trae cierto olor a muerte
a pesar de que el perro

corretea delante de mis pasos
tan feliz de ser perro,
olisqueando el rastro de la vida,
de esa vida negada a los seres humanos
que cruzan las fronteras de una indecente Europa
reptando por la tierra, esquivando cuchillos.

Esta noche a la luna todavía le falta
un gajo de belleza
pero aun así está hermosa
y yo puedo mirarla disfrutando un gin-tonic

mientras veo que a un niño de la edad de mi nieto
le han traído las olas a la playa
como a un pobre pelele
vestido de bonito.

Luego tú me has llamado y nos hemos reído
descontando los días que faltan para vernos.

Hemos nacido aquí
en un país corrupto y miserable,
cómplice de la insidia,
mas podemos reír y contemplar la luna,
permitirnos el lujo de tomar una copa
y de echarnos de menos en la noche.


A mí me da vergüenza ser un poco feliz.

viernes, 28 de agosto de 2015

MANERAS DE QUERER

Amor, un solo nombre con demasiados usos,
el diccionario a veces resulta tan escaso…

Igual lo utilizamos para el vértigo
que nos lanza al abismo glorioso de otro cuerpo
sin más dato objetivo que el temblor de la carne,
como se lo aplicamos
a los absurdos sueños que llenan nuestras noches
con una persistente adolescencia,
tan fuera de lugar como de tiempo.

Y no se queda aquí nuestra escasez
en lo que atañe al léxico:
también amor decimos a ese modo
tan vil de hacerse daño
con que a veces se aman los amantes,
en lugar de llamarlo mala baba
que es mucho más preciso.

En cambio no le damos ese nombre
a ese amor que está ahí, discretamente
acogedor y cálido,
compartiendo silencios, soledades,
ideas, inquietudes,
ofreciendo su hombro para el llanto,
respetando la carga de la vida,
el espacio privado y, poco a poco,
apenas sin querer
se vuelve imprescindible.

Ese amor que nos ama sin decirlo
porque no es necesario decir nada.

martes, 18 de agosto de 2015

DESPUÉS DE LOS SESENTA

Después de los cincuenta
a uno le deberían regalar la potestad
de parar relojes o madurar cerezas

(Mariano Crespo Martínez)

Es entonces cuando se nos ocurre
la idea peregrina de crear inventarios
de todo lo vivido
y de lo que ha quedado sin hacer.

Sabemos que no hay tiempo, sin embargo
seguimos esperando absurdamente
quién sabe qué entelequias.


Y, como a Gil de Biedma, nos coge ese deseo
de vivir. A deshora.

Y el espejo se ríe en nuestra cara,
sin compasión alguna,
de los rastros de vida que la cruzan
y del dolor que anuda nuestros huesos
demasiadas mañanas.


Es la contradicción entre unos cuerpos
que mueren poco a poco, y unas almas
heridas que no asumen, 
no quieren aceptar
la interminable lista de derrotas.

Un cocktail explosivo de tristeza,
de desazón, de miedo,
y prisa por quemar unos cartuchos
acaso ya inservibles, tan mojados.

domingo, 16 de agosto de 2015

LA PARED

Pocas veces he visto una tristeza
más honda en unos ojos.

 
Las olas se han llevado hace unos días,
unos días tan largos como siglos,
el cuerpo de su hijo en un mortal abrazo.

 
Ahora Gabriel no mira al azul traicionero,
ahora vive de espaldas a la mar
y sus ojos tan húmedos, tan viejos,
están fijos, inmóviles, clavados
en una pared blanca
en donde reverbera su dolor infinito.

 
A los ochenta años ya no hay tiempo
de renacer entre ceniza alguna.

 
Aquí se acaba todo,
en el cegador blanco
de una muda pared. Inamovible.

jueves, 13 de agosto de 2015

COMPAÑERO

Ahora que por fin hemos sabido
querernos como es debido
sin querernos todavía…
(Joaquín Sabina)
¿Qué demonios os pasa, compañeros?
¿Por qué no nos amáis
en lugar de mirarnos
igual que a los trofeos
que pueblan las vitrinas
de algunos cazadores?

 ¿Por qué os negáis la dicha de andar a nuestro lado,
por qué queréis perderos lo mejor de nosotras?
¿La alegría de amar sin competencia,
sin luchas de poder, sin posesiones?

Yo no soy, compañero,
un adorno en tu hogar ni tu media naranja.
Yo soy, igual que tú, una naranja entera,
y quiero regalarte el néctar de mi boca,
el zumo de mi amor,
el amargo dulzor de las heridas
que ha dejado la vida escritas en mi piel.

Pero no te equivoques,
fíjate que te llamo compañero,
no amo ni señor,
mucho menos quisiera
llamarte mi asesino.

viernes, 7 de agosto de 2015

A MARIAPI, MI AMIGA.

Tan solo tú sabrás por qué lo decidiste,
me refiero, ya sabes, a dejar de vivir,
a negarte la risa y el amor y las noches
en que reina la luna sobre todas las penas,
la música, la vida de todos los que amaste,
el dolor de los otros, que estábamos ahí
mirándote impotentes durante tantos años
mientras tú te empeñabas en morir.

Tú no te has muerto hoy, querida amiga,
tan solo has conseguido, por fin has conseguido
certificar el hecho de tu muerte,
sepultar tus cenizas bajo un mármol
que tapara los años que sobraban.

Has triunfado al final, enhorabuena.

lunes, 3 de agosto de 2015

A ESTAS ALTURAS

…yo, que cuando muero, ya nunca es por amor
(Joaquín Sabina)

Hay un amor casero y confortable
que no exige tributos ni renuncias,
que acompaña y ayuda
a acarrear la carga del pasado
y comparte las cosas importantes,
aquellas que convierten un mundo tan inhóspito
en un lugar vivible:
una luna de agosto, una guitarra,
un paseo a lo largo de algún río,
la espuma desbordando una cerveza,
un abrazo entre sueños
y un desayuno junto a la ventana
con el grato frescor que estrena el día.

¿Se puede pedir más, a estas alturas?
¿Cuándo todo esta hecho y el futuro
es un desbarajuste plagado de dolores?

¿Se puede pedir más que compañía,
complicidad, ternura
y ese resto de infancia que aún se asombra
con la luz tan real de la belleza?