Quisiera estar dormida hace ya rato
pero el sueño me niega su cobijo.
No hay foto que me ilustre este poema
no sé representar en una imagen
el calor que me abruma en el insomnio
ni el frío de mis pies desorientados.
Los versos se pelean en mi mente,
me levanto,
me voy a la cocina, tomo un valium,
escucho hablar de fútbol en la radio.
En la mesa se esparcen mil papeles
plagados de poemas ya prescritos
que se mueren de miedo y se resisten
a enseñar sus miserias,
tan desnudos, tan huérfanos, tan débiles
que quieren esconderse para siempre
en el silencio dulce del incógnito.
Y morir sin nacer,
abortos de palabras que algún día
intentaron contar un sentimiento
a la negrura honesta de la noche,
a la copa secreta y aliada
de tantas sinrazones.
Y saben que mañana que ya es hoy
se mostrarán inermes,
despojados
de cualquier emoción embaucadora.
Serán voz, tendrán rostro
que es el mío,
sin gin-tonic, sin humo ni tristeza;
solo el pudor, la duda,
la desnudez en medio de la calle.
(Pintura robada de la red, Sin título, Alberto Greco, 1960, Óleo, brea y bleque sobre tela)
martes, 27 de marzo de 2012
jueves, 22 de marzo de 2012
NUBES
Al abrirse la puerta
maduraban las nubes su negrura
pero no se atrevieron a llover.
maduraban las nubes su negrura
pero no se atrevieron a llover.
(Francisco García Marquina)
Una vez más dejamos para luego
lo que ambos queríamos decir.
Llegará, lo que tenga que llegar,
parece que pensamos al unísono.
Yo me quité los guantes, solté el bolso,
pregunté qué querías de comer;
-apenas tengo hambre -contestaste
buscando un cigarrillo-.
En la tele no hay nada, me voy a ir a dormir.
Y la noche cayó sobre el silencio
como todas las noches que mueren por costumbre.
Cuando rompió a llover,
de amanecida,
ya no quedaba nada de que hablar.
lo que ambos queríamos decir.
Llegará, lo que tenga que llegar,
parece que pensamos al unísono.
Yo me quité los guantes, solté el bolso,
pregunté qué querías de comer;
-apenas tengo hambre -contestaste
buscando un cigarrillo-.
En la tele no hay nada, me voy a ir a dormir.
Y la noche cayó sobre el silencio
como todas las noches que mueren por costumbre.
Cuando rompió a llover,
de amanecida,
ya no quedaba nada de que hablar.
miércoles, 21 de marzo de 2012
BAUTISMO HAZVERSO
El próximo martes 27 de marzo, a las 8 de la tarde en el Café Comercial de la Glorieta de Bilbao, una tal Ana Montojo tomará la alternativa como poeta hazversa.
Me dicen, me cuentan, que Jaime Alejandre, el capitán del barco Hazversidades Poéticas, le propuso entrar a formar parte de la tripulación, ignoro si como consecuencia de una fuerte marejada o de una resaca -utilizando el término en la tercera acepción del D.R.A.E: Malestar que padece al despertar quien ha bebido alcohol en exceso . Y ella, sin darle tiempo a recuperar la sensatez, le tomó la palabra y se apuntó a este bombardeo de versos que tiene lugar los últimos martes de cada mes en el Café Comercial.
Ese día será también el alumbramiento y presentación de su libro de la colección, que podréis adquirir al módico precio de tres euros.
Me dicen, me cuentan, que la tal Ana Montojo no habría imaginado semejante privilegio ni en sus elucubraciones más optimistas después de tomarse tres gin-tonics. Pero así son las cosas.
Como está muerta de miedo, os ruega que no la dejéis sola en tan jubiloso trance.
lunes, 19 de marzo de 2012
DESAYUNO
No sé por qué amanezco esta mañana
con semejantes ganas de llorar
si no ha ocurrido nada diferente
de anteayer o del miércoles pasado,
si todo está en su sitio aquí, en mi casa,
y fuera el mundo sigue igual de incomprensible
que lo era hace mil años.
Por qué precisamente este domingo,
que brilla el sol y he podido dormir
sin hora que me obligue,
me levanto como si acarreara
sobre mi espalda mil dolores antiguos
y volvieran los muertos de mi vida
a cantarme su réquiem.
Por qué hoy, exactamente ahora,
con el café humeante y las tostadas
y dos días de fiesta por delante
se me vienen encima treinta años
o cuarenta -no sé cuántos siquiera-
a darme la mañana con preguntas
que en su día no supe responderme.
Igual es porque no tengo costumbre
de ser feliz y todo lleva un tiempo:
aprender a vivir sin más desasosiego
que la cruel dimensión que adquiere mi cintura
-apenas sin comerlo ni beberlo-
es duro, cuando una se ha pasado la vida
enseñando los dientes al destino.
con semejantes ganas de llorar
si no ha ocurrido nada diferente
de anteayer o del miércoles pasado,
si todo está en su sitio aquí, en mi casa,
y fuera el mundo sigue igual de incomprensible
que lo era hace mil años.
Por qué precisamente este domingo,
que brilla el sol y he podido dormir
sin hora que me obligue,
me levanto como si acarreara
sobre mi espalda mil dolores antiguos
y volvieran los muertos de mi vida
a cantarme su réquiem.
Por qué hoy, exactamente ahora,
con el café humeante y las tostadas
y dos días de fiesta por delante
se me vienen encima treinta años
o cuarenta -no sé cuántos siquiera-
a darme la mañana con preguntas
que en su día no supe responderme.
Igual es porque no tengo costumbre
de ser feliz y todo lleva un tiempo:
aprender a vivir sin más desasosiego
que la cruel dimensión que adquiere mi cintura
-apenas sin comerlo ni beberlo-
es duro, cuando una se ha pasado la vida
enseñando los dientes al destino.
sábado, 17 de marzo de 2012
miércoles, 14 de marzo de 2012
LA FLOR
Tú y yo
fuimos ese momento
que ahora nos parece tan extraño;
está escrito en un álbum de palabras
que han perdido el color, como las fotos.
Quizá no pudo ser de otra manera,
quizá fue inevitable que chocaran
las aristas que nos afiló el tiempo
desgarrando jirones de tu piel y mi piel,
a esas alturas demasiado sabias
o, más bien, demasiado resabiadas.
Qué importa todo eso si al final
recogimos los vidrios y regamos el tronco;
imagínate, amor, si habrá crecido
que ha brotado una flor
inesperada.
fuimos ese momento
que ahora nos parece tan extraño;
está escrito en un álbum de palabras
que han perdido el color, como las fotos.
Quizá no pudo ser de otra manera,
quizá fue inevitable que chocaran
las aristas que nos afiló el tiempo
desgarrando jirones de tu piel y mi piel,
a esas alturas demasiado sabias
o, más bien, demasiado resabiadas.
Qué importa todo eso si al final
recogimos los vidrios y regamos el tronco;
imagínate, amor, si habrá crecido
que ha brotado una flor
inesperada.
jueves, 8 de marzo de 2012
FRIVOLIDADES
Y me coge un deseo de vivir y ver amanecer,
acostándote tarde,
que no está en proporción con la edad que ya tengo.
(Jaime Gil de Biedma, Antes de ser maduro)
Para sobrevivir, de vez en cuando
necesito dejarme seducir,
quitarme la coraza y agarrarme a la noche,
y comprarme tres pares de pendientes
-un par sólo, dos euros; tres por cinco,
comprenderán ustedes que no hay duda-
en cualquier tenderete de la calle
soltar amarras a mi lado frívolo
y descargar de culpas mi conciencia
cerrar los ojos a tanto desafuero,
engañar al carnet de identidad
y jugar al amor o a culquier sucedáneo
confieso que me abruma la injusticia
y mi impotencia para hacerle frente
mas soy tan miserable que me atrevo
a exigir mi derecho a la risa, a la música,
a sentir en mi piel la caricia del viento,
a la dicha inconsciente de los actos inútiles,
a bailar por la calle con los ojos vendados,
a tomarme tres copas, a besarme con alguien
y soñar que disuelvo en su boca las penas
y le sigo... ¡al exilio!
si fuera necesario,
al paso que me marque su andar sin objetivo,
sus ojos soñolientos, sus manos aturdidas,
su barba que a estas horas ya me araña el deseo.
Quiero reivindicar el derecho a que el mundo
me deje sonreír aunque no haya motivo
y a que fluya gozosa por mis venas la sangre.
necesito dejarme seducir,
quitarme la coraza y agarrarme a la noche,
y comprarme tres pares de pendientes
-un par sólo, dos euros; tres por cinco,
comprenderán ustedes que no hay duda-
en cualquier tenderete de la calle
soltar amarras a mi lado frívolo
y descargar de culpas mi conciencia
cerrar los ojos a tanto desafuero,
engañar al carnet de identidad
y jugar al amor o a culquier sucedáneo
confieso que me abruma la injusticia
y mi impotencia para hacerle frente
mas soy tan miserable que me atrevo
a exigir mi derecho a la risa, a la música,
a sentir en mi piel la caricia del viento,
a la dicha inconsciente de los actos inútiles,
a bailar por la calle con los ojos vendados,
a tomarme tres copas, a besarme con alguien
y soñar que disuelvo en su boca las penas
y le sigo... ¡al exilio!
si fuera necesario,
al paso que me marque su andar sin objetivo,
sus ojos soñolientos, sus manos aturdidas,
su barba que a estas horas ya me araña el deseo.
Quiero reivindicar el derecho a que el mundo
me deje sonreír aunque no haya motivo
y a que fluya gozosa por mis venas la sangre.
martes, 6 de marzo de 2012
RECITAL POR EL DÍA DE LA MUJER
Os esperamos
jueves, 1 de marzo de 2012
EN DÍAS COMO HOY
¿Qué puedo hacer si puedo hacerlo todo
y no tengo ganas sino de mirar y mirar?
(Jaime Sabines, ¿Qué putas puedo?)
sin dios al que adorar y sin causa imposible
por la que dar la vida
en días como hoy,
decía, en que los versos me niegan el saludo
y las musas me engañan con cualquiera
y me cruje la edad en cada hueso
y el alma me agoniza mansamente
y me dejo llevar
y no presento
batalla a la desidia,
en estos días
en los que ni siquiera hago el esfuerzo
de pensar en mañana,
mucho menos
en pasado mañana
en estos días,
en estos putos días
lo poco que resiste de mí misma
se empeña en recordarte
echándote de menos
a deshora.
(Dibujo cedido por José Manuel Merello http://www.merello.com/)
en días como hoy,
decía, en que los versos me niegan el saludo
y las musas me engañan con cualquiera
y me cruje la edad en cada hueso
y el alma me agoniza mansamente
y me dejo llevar
y no presento
batalla a la desidia,
en estos días
en los que ni siquiera hago el esfuerzo
de pensar en mañana,
mucho menos
en pasado mañana
en estos días,
en estos putos días
lo poco que resiste de mí misma
se empeña en recordarte
echándote de menos
a deshora.
(Dibujo cedido por José Manuel Merello http://www.merello.com/)
martes, 28 de febrero de 2012
RAFAEL
EN VOZ MUY BAJA TODO
Del cristalino al pubis todo es calma
que se altera cuando vas del mentón a la rodilla
y de ahí a la planta descalza de los pies
consecutivos
el izquierdo y su zapato
el derecho y sus temores infundados
para volver fémur arriba al ombligo proletario
a la cintura esquiva
a la médula espinal sin coartada
cuerpo anatómico forense
a minuciosa autopsia sometido y consentido
con otra copa la música sonando.
Del libro Maneras de volver (Ed. Vitruvio, Madrid 2009)
Del cristalino al pubis todo es calma
que se altera cuando vas del mentón a la rodilla
y de ahí a la planta descalza de los pies
consecutivos
el izquierdo y su zapato
el derecho y sus temores infundados
para volver fémur arriba al ombligo proletario
a la cintura esquiva
a la médula espinal sin coartada
cuerpo anatómico forense
a minuciosa autopsia sometido y consentido
con otra copa la música sonando.
Del libro Maneras de volver (Ed. Vitruvio, Madrid 2009)
Yo no sé si esto es poesía erótica, lo que sí tengo claro es que es POESÍA con mayúscula y sobra cualquier etiqueta.
Rafael Soler, como Dios, está en todas partes. No hay recital, presentación o lectura en la que no veamos su apabullante presencia sobresalir un par de palmos por encima de todas las cabezas. Da lo mismo que el protagonista del acto sea uno de los consagrados o un absoluto desconocido, él está allí siempre, apoyándole, con esa generosidad de la que sólo son capaces los más grandes; como dice Paco Marquina, es un pluriempleado del estro ¡Hay que ver lo que cunde!
Bien, pues el próximo viernes 9 de marzo, en el ATENEO, los que estamos en esto tenemos ocasión de devolverle una mínima parte de lo que nos da; él no necesita apoyos -aunque últimamente le hayamos visto con una muleta- pero merece que estemos todos y además será un lujazo escucharle.
A las siete y media presentará con Cabllero Bonald la poesía completa de Ramón Hernández. Y luego él en solitario, a las diez y media, dará lo mejor de sí mismo en una lectura de obra publicada e inédita.
Ya podéis ir apuntándolo en vuestras agendas con un círculo rojo bien grande:
Viernes, 9 de marzo en el ATENEO:
a las 19,30: Rafael Soler y Caballero Bonald presentan la obra de Ramón Hernández.
Y a las 22,30: Rafael salta al ruedo él solito.
¡TORERO!
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