martes, 19 de octubre de 2021

OBJETOS PERDIDOS

Por mi mala cabeza voy dejando 
pedazos de la vida en cualquier sitio. 
Ya no sé dónde puse mi pasado 
 en el que se forjó la que ahora soy. 

Mi cerebro, en legítima defensa, 
ha borrado momentos que sé que sucedieron 
y que eran importantes porque en ellos se basa 
todo lo que más tarde sucedió. 

Pero solo me quedan 
unos cuantos recuerdos inconexos, 
como hojas caídas de las ramas desnudas 
del árbol de mi vida. 

He perdido un sinfín de amigos queridísimos, 
unos porque murieron sin permiso, 
otros porque… no sé, he olvidado por qué. 
Tal vez les ofendí con algo imperdonable. 

Cierto es que tengo otros que antes no tenía 
y que sé que me quieren y los quiero 
y agradezco al destino haberlos encontrado, 
pero nadie suplanta a los que ya no están. 

He perdido palabras que nunca pronuncié 
por miedo a que chocaran contra un muro 
y volvieran a mí, igual que un boomerang, 
a golpearme allí donde más duele. 

He perdido las lágrimas que sanan, 
he perdido tequieros y besos y pasiones, 
he perdido el deseo de esconder en un cuerpo 
esta cruel soledad, tanto y tanto dolor.

martes, 31 de agosto de 2021

VIVIR. MANUAL PARA PRINCIPIANTES

La vida algunas veces nos golpea 
y otras nos regala los mejores presentes 
que no los valoramos casi nunca, 
la cotidianeidad tranquila y sin sorpresas, 
los días que transcurren sin ningún sobresalto. 

No es nada aconsejable juntar todas las penas 
en un solo paquete indivisible, 
como una maldición que nos ha caído encima 
enviada quién sabe por qué dioses  
y sentirnos las víctimas del mundo. 

Cada dolor es uno, independiente 
de todos los que antes nos mataron, 
y hay que hacerle frente como si fuera el único, 
como si nunca antes hubiéramos sufrido, 
como si el corazón no estuviera agotado. 

Tampoco es conveniente volver, volver, volver
a reprochar mil veces aquel daño
que hace tiempo dijimos perdonar
pero se quedó ahí, como un rencor podrido,
pestilente, como un tumor maligno

Valoremos también las cosas bellas, 
esos días en que éramos dichosos 
y el mundo una brillante amanecida, 
un camino cubierto de pétalos de rosa 
para pisarlos con los pies descalzos. 

No dejemos pasar un solo beso 
sin abrir nuestra boca y devorarlo, 
que no se nos escape ni un abrazo, 
ni un atardecer teñido de violeta 
ni una canción ni un verso ni una copa, 

que jamás nos cansemos de jugar con los nietos, 
que perdamos el tiempo acariciando al perro, 
que leamos los libros que nos hagan felices 
y caminemos lentos soñando tonterías 
porque no dura siempre el tiempo de cerezas. 

Y cuando nos ataque la tentación del llanto 
y cuando la tristeza se instale en nuestra cama, 
cuando solo sintamos la pena y el dolor 
que parece exclusivamente nuestro, 
miremos solo un rato el telediario.

jueves, 22 de julio de 2021

AMAR LA VIDA

Me dicen los amigos que la vida es hermosa, 
que es necesario amarla y dar gracias al cielo, 
que la felicidad depende de nosotros, 
que está en mi puta mano conseguirla. 

Soy de buen conformar, nunca pido gran cosa, 
ni bienes materiales 
que no voy a llevarme al otro barrio, 
ni éxito literario ni reconocimiento 
por unos pobres versos 
que a lo mejor a alguien consolaron. 

Vivo modestamente de una pensión exigua, 
en mi casa pequeña, humilde paraíso; 
no persigo la gloria  
ni sueño con viajes
a mundos lejanísimos 
que no conoceré por más que viva. 

Al amor renuncié 
tras algunos intentos que trajeron 
mucha más decepción que regocijo 
−según daban las doce siempre se convertía 
el príncipe de turno en una rana− 
y ahora me conformo 
con el dulce calor de los amigos. 

Hace ya muchos años perdí un hijo, 
y hasta sobreviví a ese contradiós 
-no acabé de morirme por entero- 
y su recuerdo ahora 
es un bálsamo tierno y apacible 
para sobrellevar mis soledades. 

Otras cosas pasaron 
que ya no viene a cuento recordar, 
pero tal vez un poco arreglé la memoria 
cuando conté las horas al lado de su cama. 

Y quienes me conocen
saben que, pese a todo,
aún no me ha vencido la tristeza.

Pero esta vieja zorra repintada
a la que por lo visto hay que amar tanto, 
no se cansa jamás de darme hachazos. 
Y yo ignoro a qué dios y en qué concepto 
debo tantas facturas.

viernes, 9 de julio de 2021

EN VERDE


Ya no me reconozco en esos meses
en que tu voz llenaba mis insomnios
y los sueños absurdos me mataban,
en que tu nombre era lo primero
que acudía a mis labios
cuando abría los ojos de mañana.

Ya no soy la mujer que se perdía
en mil versos de ausencia y de tristeza,
una pila de inútiles cuartillas
que siempre terminaban
con el mismo poema
cien veces repetido y siempre nuevo.

No sé cómo pasó que de repente
un día desperté sin pronunciar tu nombre,
sin echarte de menos
en el lado vacío de la cama,
disfrutando en mi piel de algo tan simple
como el viento levísimo de las horas tempranas.

Y no es que ahora reniegue de ese tiempo
que perdí enamorándome
cuando no había tiempo que perder,
sin querer darme cuenta de que había
otra vida con calles sin semáforos
que acabaran en una despedida.

No reniego, pasó y hay que asumirlo,
pero ya forma parte del pasado.
De un pasado que ya apenas me araña,
que ya apenas me duele,
una cicatriz más para sumarla
a todas las que llevo en la memoria.

Ahora espera una vida
con todos los semáforos en verde.
Y no voy a pararme.

sábado, 12 de junio de 2021

EL HORROR

Supongo que habrá quien opine que no es necesario tanto realismo, que el horror hay que disfrazarlo para poderlo digerir. Y es muy respetable, pero no lo comparto. Hay que saber hasta dónde es capaz de llegar la maldad del ser humano, aunque muestras sobran en la historia colectiva y en las historias individuales. Abstenerse los espíritus delicados.
 
El día veintisiete de abril del veintiuno, 
a hora indeterminada, 
quizá usted estuviera en el supermercado 
o tal vez les daría la merienda a sus niños 
o algún afortunado puede que se encontrara 
en los brazos ardientes de su amante. 

Seguramente alguien estaría angustiado 
con los números rojos trepando por su espalda 
mientras una mujer se palparía el vientre
buscando los latidos de su hijo. 

Quizá alguna pareja estuviera buscando 
un piso baratito donde juntar sus vidas 
y un opositor, encerrado en su cuarto, 
estaría estudiando derecho de familia. 
Tal vez habría llovido, no recuerdo, 
y tal vez se jugaba un partido importante 
−tampoco me enteré del resultado−. 

Quién sabe lo que harían las personas decentes 
mientras Tomás Gimeno 
 –quiero poner su nombre y apellido
que no se nos olviden
los nombres de los monstruos− 
mataba a sus dos hijas, 
las asfixiaba con sus propias manos, 
las metía en dos bolsas de deporte, 
dejaba al perro en casa de sus padres
-dos niñas muertas en el maletero,
objetos de dolor para el dolor-, 
las subía a su lancha fuera borda 
navegando a la zona más profunda. 
Luego lastró las bolsas con un ancla 
y las lanzó al abismo de la nada. 

El día veintisiete de abril del veintiuno,  
el campo reventando de jaras y cantueso, 
el horror se vistió con ropa deportiva, 
la MALDAD con mayúsculas, químicamente pura, 
el machismo más cruel, más refinado, 
asesinó con saña a sus dos hijas. 

Y el mundo seguirá, como si nada.

martes, 1 de junio de 2021

EL PASADO

Me resisto a vivir en la nostalgia, 
a anclarme en un pasado 
que, si tuvo momentos de luz y de armonía, 
también los hubo negros como noches eternas.
 
Y puestos a pintar de colores mi vida, 
inventándome historias que nunca sucedieron, 
prefiero decorar la de ahora mismo 
con algún sueño hermoso e imposible.
 
Si he llegado hasta aquí con la cabeza 
mínimamente lúcida 
es porque no me aferro a un tiempo ya remoto 
ni idealizo los días que se fueron. 

Porque ya se han perdido algunos rostros 
en una bruma turbia, algunos nombres 
escritos en la arena o en la nieve 
los ha borrado el agua o la ventisca.
 
Hoy tengo que vivir con estos mimbres, 
y con ellos tejer un cesto en el que lleve 
lo poco que me queda de futuro. 
Pero hay algunas noches que llegan por la espalda,
 
cuando estoy desarmada y distraída, 
y dejan en mis labios una antigua humedad. 
Yo sé que es de aquel beso, aquel, aquel de entonces, 
que hace ya tanto tiempo que nos dimos.

lunes, 24 de mayo de 2021

YOU ARE SO BEAUTIFUL TO ME

Ahora que estoy muerta voy a hacer el amor 
con alguien que me diga 
you are so beutiful to me, 
alguien para el que sea 
la mujer más hermosa de la tierra 
y que no necesite nada más que mi cuerpo 
para sentirse el hombre más feliz de este mundo, 
con alguien que me diga 
you are so wonderful to me 
igual que me lo dice Joe Cocker 
con la voz rota de amor y de deseo, 
alguien para el que sea 
 todo lo que esperaba de la vida. 

Voy a hacer el amor 
con alguien que me quite los zapatos y el resto de la ropa 
pero que no me quite mi sombrero. 

Ahora que estoy muerta 
voy a hacer el amor con alguien que esté muerto, 
libre de polvo y paja, 
para que pueda amarme eternamente.

miércoles, 19 de mayo de 2021

MUERTE

Hace ya un cierto tiempo que me he muerto. 
No ha sido de repente, poco a poco 
se ha escapado la vida de mis manos. 

Los pájaros, las flores y la lluvia 
ya no me traen recuerdos de otros días, 
de cuando los miraba con tus ojos 
soñando que tú estabas a mi lado 
mirándolos conmigo. 

Ahora son solo pájaros, 
triste silencio sobre una rama seca; 
las flores ya no pintan 
el campo de color para nosotros 
solo cumplen su ciclo inalterable 
de nacer y morir a plazo fijo. 

Ya no entra la lluvia hasta mis huesos, 
ya no me moja el alma, si es que tengo. 
Solo es agua que forma charcos sucios 
y que cae a lo tonto, sin tocarme, 
no me arranca una risa ni una lágrima 
ni un estremecimiento dolorido. 

Hay algo en mí que ha muerto, era algo hermoso. 
Pero sé que murió en defensa propia.

lunes, 26 de abril de 2021

CARTA A UN HIJO DE 37 AÑOS

No sé si te ha crecido la edad por todo el cuerpo 
y volverás lleno de hombría y de reposo. 
(Paco García Marquina) 

Me cuesta imaginarte 
en un cuerpo de hombre, 
con voz grave de hombre, 
y ancha espalda de hombre, 
por mucho que se empeñe el calendario 
tú siempre serás niño, 
ese niño feliz y sonriente 
que me alegró la vida aquellos ocho años. 

Tendría que contarte 
que no soy la de entonces, 
que estoy cansada y sola 
y me duele este cuerpo derrotado; 
tus hermanos se fueron porque es así la vida, 
de alguna me separa un océano inmenso, 
tienen trabajos, sueños, hipotecas, 
estudios, hijos, hijas con novios y guitarras 
que son sobrinos tuyos 
aunque tú no los hayas visto nunca. 

Yo vivo en una casa pequeña y luminosa 
con tus fotos por todos los rincones, 
un tiesto de gardenias 
y algunas siemprevivas medio muertas; 
muchos libros y música para ahogar el silencio 
que cubre las paredes; cuadros, dibujos, cosas 
que no importan a nadie,
solo para mí tienen algún significado 
y no sé dónde irán cuando me vaya; 
la perra que me lleva de paseo 
y esta tristeza sólida y espesa 
que ya no logro disolver en lágrimas. 

Tengo miedo a los años que me quedan, 
viene un tiempo repleto de amenazas, 
de dolor y de pérdidas. Ya me quedan muy pocos 
amigos de los que te conocieron, 
algunos, muy queridos, han muerto y otros duermen 
en un lugar borroso de la infancia; 
la amistad es una flor que necesita 
calor y un riego suave y a menudo 
si no quiere morir de distancia y de olvido. 

Y en cuanto a los amores qué contarte, 
deja que te lo explique de hombre a hombre: 
lo de los años es tan deprimente 
que ahora me quieren mucho como hermanos 
los que antes me soñaban en su cama 
y hoy, en sus sueños húmedos, 
les acompaña alguna jovencita 
que te amaría a ti casi seguro. 
Eso ya se acabó; mi corazón 
se ha cansado de amar y de morirse 
un poco cada día, un poco cada noche. 

Hoy, cuando cumples treinta y siete años 
ya no sé cómo debo imaginarte, 
si como un niño alegre y chispeante 
o como un hombre joven aprendiendo a curtirse 
en esta cruel batalla que es la vida. 

Quisiera refugiarme en tu abrazo de hombre 
pero sin renunciar a esa risa de niño 
que aún alegra mis días, amor mío.

domingo, 4 de abril de 2021

ARCO IRIS

Oigo llover, levanto la cabeza 
del libro y me dirijo a la ventana, 
no hay poema ni historia más hermosa 
que el dulce golpeteo de la lluvia llamándome. 

Todavía lejano amaga un trueno 
pero un resto de sol que se resiste 
se filtra entre jirones de azul entre las nubes, 
pienso que el arco iris no puede andar muy lejos. 

Abro el cristal y aspiro 
ese bendito aroma de tormenta, 
y frente a mí lo veo surgiendo desde un árbol, 
la otra punta se pierde penetrando el color gris del cielo.