
El jardín estaba precioso y los astros se conjugaron para que nos hiciera una noche deliciosa. Un poco fresquita al final, pero yo iba preparada y me cambié a los vaqueros y al jersey. Y todos estábamos guapísimos porque no hay mejor maquillaje que la luz de la luna y la sonrisa, que a mí no se me cayó en toda la noche. Hubo reencuentros y príncipes azules; y sabiduría para condescender, venga liga, diviértete, tía, que mañana seguiremos juntos construyendo esta vida nuestra que nunca se termina de construir. Para mí, además, fue la presentación en sociedad de mi chico, al que muchos no veían desde los dieciséis años -¡dónde va la fecha!- y que estuvo a la altura: trabajó como un negro antes y después, cocinó, grabó la música y se dió la paliza recogiendo al día siguiente, que no era moco de pavo; encima no se puso celoso porque yo vacilara con todos mis amores. Además tocó la guitarra y estuvo pendiente de todo el mundo. ¿Alguien da más?
No me resisto a reproducir la poesía, en perfectos endecasílabos, que nos escribió Arturo. Como él dijo, se titula POESÍA, y dice así:
Hoy celebramos vuestro aniversario,
no sé si habré llevado bien la cuenta,
pero mirando a fondo el calendario
sin duda hay que sumar diez a cincuenta.
Aún recuerdo aquellos tiempos pasados,
aún recuerdo aquellos pechos frugales,
que si ayer eran ya muy admirados
hoy todavía son monumentales.
No olvido aquellas estrechas cinturas,
aquellos traseros pulcros y tersos,
aquellas piernas tan tersas y duras
que hoy son dignas todavía de estos versos.
Y ¿qué podéis decir en el presente?
¿No las véis con belleza y lozanía?
¿No sentís un ardor muy de repente
al tener a las dos por compañía?
Porque nunca ha de haber otros placeres,
por mucho que busquemos en la vida,
que estar siempre junto a estas dos mujeres.
Que nunca esta amistad se vea perdida.
Al día siguiente todavía lloraba; de risa, de gratitud, de emociones varias. Al final me pillé un pedillo que hizo que se me trabara la lengua todo el rato; me dió por querer a todo el mundo, pero es que ya se sabe que los borrachos siempre dicen la verdad.
Os quiero, panda de carrozas.








