martes, 17 de marzo de 2015

EL FANTASMA

De nuevo no me queda otra salida
que volver a agarrarme a tu recuerdo
para sobrevivir. Nunca has sabido
en cuántas ocasiones
acudí a refugiarme en tu fantasma.

Cada vez que la vida me enseñaba los dientes
—y mira que lo ha hecho con empeño—
vislumbraba tu boca en mi horizonte
sin que tú ni siquiera sospecharas
que me estabas salvando de morir.

Podía haber disuelto
mis penas en alcohol o en cocaína,
o regalar mi cuerpo
cuando era deseable
a otros cuerpos hambrientos.

Pero nunca lo hice, no sé cómo
aparecías siempre, inasequible,
a tiempo de sacarme del abismo,
a ofrecerme tu carne de utopía,
la humedad deliciosa de tus labios.

Y nos besábamos, vaya si nos besábamos,
me dormía contigo; de mañana
ya veía las cosas de otro modo,
ya podía enfrentarme
a todos los ejércitos.

Y fíjate qué cosa más curiosa
que nunca eché de menos
tu realidad tangible, tu presencia
en mi vida cotidiana,
solo quise quererte y te quería.

Y todavía hoy, que ya estás muerto,
otra vez sin saberlo,
sigues viniendo a mí cuando te llamo.

     

domingo, 15 de marzo de 2015

MIRADA

El día que dijiste 
nadietehabráqueridocomoyo,
tal cómo me mirabas,
aún me estabas queriendo.
No se puede mirar de esa manera
si no queda algo vivo.

Poco después no sé lo que ocurrió,
de pronto no existía nuestra historia.
Y no volviste a verme nunca más
tal vez por no mirarme
así, de esa manera.

NORTE-SUR

Porque también he perdonado
que alguna vez dejaran de quererme,
o he sufrido el silencio y la derrota.
(Teresa Núñez)


Porque así estamos hechos,
de éxitos y fracasos, victorias y derrotas,
ahora toca perder;
quizá no supe a tiempo que el amor
no era más que una guerra
con su propia estrategia, minuciosa y difícil,
un implacable juicio cotidiano
en lugar del remanso que soñaba.

Ahora me vapulea
un viento huracanado que tan pronto
me llega desde el sur como del norte
y me sacude el alma sin clemencia.

Desde el sur, la emoción irracional,
la tristeza sin causa confesable,
la absurda soledad, contradictoria
con el gélido cierzo
de la razón, que desde el norte sopla
cargado de argumentos concluyentes.

Y ya no sé qué hacer para encontrar
un mínimo equilibrio entre ambas partes.

Tendría que hacer algo, por ejemplo
caminar por el campo hasta perderme
donde se acaba el mundo,
regando con mis lágrimas las flores amarillas
que me encuentro a mi paso
y que brote una eterna primavera
o escribir con la sangre que me sobra
el poema más triste.

Pero no alcanzo nunca tan altos objetivos;
después de contemplar varias opciones
casi siempre termino,
irremediablemente, haciendo el tonto.


miércoles, 11 de marzo de 2015

ESPERA, AMOR

Espera, amor, no puedo.
Todavía no puedo refugiarme en tus brazos,
no quiero contagiarte mi amargura,
no quiero que me lamas las heridas
hasta que no estén limpias
del recuerdo letal de la falacia.

Quiero llegar a ti con el corazón puro,
intacto de rencores, y que corra
el agua putrefacta de mis lágrimas,
—tanto tiempo estancada—
hasta que brote clara, transparente,
libre de la ponzoña del pasado.

Quiero volver a ser la que yo era
hace solo unos años
—pocos para una vida—
antes de que mataran mi ternura,
mi deseo de amar y de entregarme al vértigo
de ser solo mujer enamorada.

Entonces sí, mi amor, si tú me esperas
me esconderé en tu cuerpo,
tus labios besarán mis cicatrices
cuando ya no me duelan,
cuando tan solo sean la sombra indescifrable
de un tiempo sin memoria.

Entonces sí, mi amor, si todavía quieres
recomponer los restos del naufragio,
tus manos vestirán mi piel desnuda
y borrarán las huellas de esos años oscuros
como si nunca hubieran existido. 
Contigo emergeré de mis cenizas.

lunes, 2 de marzo de 2015

RENDICIÓN


Siempre ganarás tú, es imposible
competir contra el hielo;
por eso me retiro, antes de terminar
aterida en un parque de extrarradio,
convertida en estatua cubierta de verdín,
sin nariz y sin brazos,
y en los labios un rastro de gorriones.
Me rindo, amor, tú ganas;
no voy a luchar más contra una piedra.
Tal vez aún esté a tiempo
de atravesar la niebla y salir a la luz,
aunque vaya descalza pisando la hojarasca
y me duelan los huesos y me cale la lluvia.
Tal vez pueda más tarde
calentarme los pies junto a una hoguera
acariciando a un perro
e inventarme una vida
donde no exista el reto ni la lucha
entre los que se quieren.

lunes, 23 de febrero de 2015

PENUMBRA

a mí,
que ya no sé
qué hacer de esta ternura que me callo;

(Vicente Martín)

No consigo evitar que se me duerman
de tedio los abrazos,
que la ternura
se pierda sin querer por el desagüe,
que la edad tome cuerpo
y se muera de asco y de desgana.

Cuántos besos han muerto sin besarte,
cuántos silencios gélidos
que nunca derretimos
ni supimos mezclar
con el salobre gusto de las lágrimas.

No quiero renunciar, no todavía,
a volver a temblar, a que el deseo
me desborde otra vez
y se llene de luz esta penumbra,
a renovar el aire enrarecido
que viene del pasado,
a dar a mi ternura rienda suelta.

Simplemente no quiero renunciar a vivir,
si es que me queda
escondido en el alma, agazapado,
un resto de coraje.

lunes, 16 de febrero de 2015

ALUCINÓGENO

No sé qué confusión me llena la memoria,
qué dulce alucinógeno me engaña
cuando cierro los ojos y el pasado
se empeña en regresar
vestido con un rostro que es el tuyo
pero que no eres tú sino el espectro
del que debiste ser, del que esperaba
cuando quise creer en lo imposible.

Y es que la soledad es tan absurda
que se inventa una vida inexistente,
algo que no ocurrió, sino en los sueños
forjados sobre idéntica tristeza,
una espiral sin fin de ensoñaciones
seguidas de fracasos,
un volver a empezar repetitivo,
sobre exactas quimeras engañosas.

Y así una y otra vez, en una huída
de la gris realidad,
ida y vuelta al dolor y a la esperanza,
a la felicidad y a la amargura,
cada vez más cansada, más inerme,
más vulnerable y rota,
más expuesta
a la inclemente luz de la mentira.

lunes, 9 de febrero de 2015

EL ABISMO

La soledad atrapa
igual que una adicción devastadora,
igual que el drogadicto

desea y no desea salir de la heroína.


La soledad encierra
en un bucle sin fin,
en un raro viaje de ida y vuelta
a las contradicciones de uno mismo
y entonces es el brillo de la muerte
el faro que ilumina como una luna llena.


Cuando se para el tiempo y el espacio
resulta insuficiente para tanto vacío
y se olvida un pasado en el que acaso hubo
alguna vez un lapsus de esperanza,
una causa imposible que buscar,
un cuerpo para amar con todo el cuerpo,
una fe en que creer, una utopía.


Cuando ya no hay ni el riesgo
de que alguien haga daño pues las piedras
no sienten el dolor,
de que un maldito orgasmo
estremezca la piel paralizada
ni de que acaso brote
un grito desde el fondo del hastío.


Cuando solo es posible estar mirando
un cielo sin color,
un horizonte plano,
un día tras de otro
y después otro más, eternamente,
se llega a comprender a los suicidas.

sábado, 7 de febrero de 2015

UN DÍA CUALQUIERA

Suceden unos cuantos momentos cada día
que soy beneficiaria de ciertos privilegios:
cuando despierto y pienso "aun es temprano,
qué bien estoy aquí, tan calentita"
y me doy media vuelta entre edredones
abrazada a la almohada y vuelvo a entredormirme.
Podría ser mejor si tú vinieras
a despertarme a besos
pero no es conveniente pedir más de la cuenta.

La cocina se inunda con aromas
de café recién hecho y de tostadas,
hay una sola taza para desayunar;
miro por la ventana
escuchando la radio, si pudiera
decirte lo que pienso de las cosas que pasan
y que tú me callaras con un dedo en mis labios
esto sería el cielo,
pero sé que no debo exigir demasiado.

Recojo los cacharros y me ducho
mientras oigo esa música que tanto te gustaba;
es un placer sentir el agua ardiente
corriendo por mi cuerpo;
creo que la prefieres medio tibia
pero no estás, y dejo que me abrase
hasta que se enrojezca la huella de tus manos,
yo sé que no es posible tener todo.

En la calle me lleva un viento gélido
con ráfagas de lluvia desabrida;
de pie, junto a la puerta del mercado
está ese chico negro
que siempre me desea buenos días;
creo que no ha dormido
en una cama cálida
ni ha tomado café ni ha disfrutado
una ducha caliente.

Y me da por pensar que, al fin y al cabo,
echarte a ti de menos
quizá no es para tanto.
 



martes, 3 de febrero de 2015

LA OTRA VIDA

…toda vida es al menos dos vidas: una, la real e inapelable,
otra la que pudo ser y sigue viviendo en nosotros en calidad de ánima en pena…
(Luis Landero, Juegos de la edad tardía)

No le demos más vueltas,
ya no sirve de nada arrepentirme,
las cosas han venido de ese modo
y he hecho lo que he podido,
enseñando los dientes unas veces
y otras con los brazos abiertos, pero siempre
dejándome la piel en el intento,
  
En la hora del recuento, la otra vida,
la que soñé y no pudo realizarse,
la que habita en las brumas del delirio,
va ganando terreno a lo palpable,
a lo cierto y real, a lo que ha sido;
se apodera despacio del pasado
y construye a su gusto la memoria.
  
Ya no sé si algún día me besaste
o si me lo he inventado
para sobrevivir a la tristeza,
ya no sé si exististe,
si desperté a tu lado una mañana helada
y me diste el calor de tus abrazos
o fue una ensoñación creada por la fiebre.
  
No lo sé ni me importa, en cualquier caso
hace ya tantos años que te quiero
que he ganado el derecho a imaginarte
tendido junto a mí sin decir nada,
enredando tus piernas en mis piernas,
dejándote llevar por la ternura,

la que nunca pudimos permitirnos.