sábado, 15 de noviembre de 2014

EL MONSTRUO

Me ha crecido en el alma un monstruo triste
que me llena de sombras,
                                        me sumerge
en las oscuras aguas de la duda
y me ensucia el recuerdo.

Es un monstruo que engulle aquellos días
en que volví a creer
que era posible amarnos
y pone en entredicho nuestra historia.

Camina junto a mí por esas calles
que recorrimos juntos,
se mezcla entre la gente,
entra en los mismos bares
en donde todavía viven nuestros fantasmas.

Hoy estaba sentado en el rincón de siempre
escuchando a Louis Armstrong;
riéndose en mi cara me decía
cómo has podido ser así de imbécil
cuando estaba tan claro
que todo era mentira.

Al salir he querido
eliminar el tiempo de un plumazo,
retornar otra vez al punto de partida
y saltarme esos años.

Y le he pedido al monstruo que se vaya,
que me deje vivir, que no me ponga
la realidad delante de los ojos.

Que me engañe algo más,
                                       lo suficiente
para poner a salvo la memoria.

jueves, 13 de noviembre de 2014


lunes, 10 de noviembre de 2014

YO LO HE VIVIDO

¡Oh, volver a sentir lo que era eso!
Y ni siquiera necesito tanto
ya es menos lo que pido;
simplemente creerme
que un día lo sentí
intempestivamente
cuando más descuidada andaba de esperarlo.
(Carmen Martín Gaite Farmacia de Guardia)

¡Qué deprisa se olvida, cómo desaparecen
las huellas de la piel sin dejar rastro
cuando se le echa encima
el ácido vitriolo del vacío!

¡Y cómo permanece
la rabia carcomiendo la memoria,
diluyendo el más leve recuerdo de ternura!

Si parece imposible haber sentido
aquel escalofrío, aquel calambre
que cegaba la mente
y que escondía el miedo y la tristeza.

Cuando solo era el cuerpo el que mandaba
sin hacerse preguntas,
cuando cualquier instante
era eterno y la noche no quería dormir
por no dejar de amar.

Cuando brillaba el sol entre la lluvia
y era hermoso vivir.

Yo sé que lo he vivido,
                                    no sé cuándo
se nos murió la piel,
cómo dejamos que nos invadieran
los fantasmas siniestros del orgullo
y les hicimos sitio en nuestra cama,
qué hielo venenoso emponzoñó los días,
qué frío nos llenó
de escarcha la esperanza.

Yo sé que lo he vivido, yo lo sé...

sábado, 1 de noviembre de 2014

INEXISTENCIA

Tú, que no tienes nombre ni rostro ni presencia,
deja que me refugie en tu cuerpo improbable
y acógeme en tus brazos como se acoge a un perro
hambriento de caricias
que ladra sin saber que está llorando.

Escucha junto a mí la voz de Billie Holiday
desgranando derrotas de alcohol y cocaína
y, fingiendo que existes,
investiga mi espalda hasta que encuentres
esa vértebra exacta donde duele la vida,
ese pliegue de piel donde se esconde el miedo,
y quítame la ropa.

Arráncame la máscara de acero que me cubre
y deja a la intemperie mis miserias;
quiero volverme blanda entre tus manos,
y que moldees mi cuerpo con la forma de un ave;
luego dirígeme donde no exista el tiempo
ni la edad ni la muerte.
Donde no exista yo, como tú que no existes.

viernes, 24 de octubre de 2014

CERRADO

Tal vez en una esquina de la noche
nos hemos visto y nunca lo sabremos.
(Juan Vicente Piqueras, Adverbios de lugar)
Quise que me mintieras
y no me hiciste caso,
no dejaste un resquicio
por donde escabullirme
de tanta realidad irrespirable. 

Por qué tenía que ser
todo tan rigurosamente cierto,
por qué no era posible
inventar la belleza un rato al día.
 
Quise cerrar mi alma a más dolor inútil,
quise cerrar mi mente a más sueños absurdos,
quise cerrar mi cuerpo a más caricias rotas.

Y no te vi pasar ni tú me viste;
tanto cerrar los ojos a la vida,
tanto cerrar la puerta a nuevos pasos.


martes, 14 de octubre de 2014

ABRAZO


Hay veces que la noche pierde pie
cuando llega a traición la madrugada
andando de puntillas
para darle una tregua a la tristeza
y convertirla en besos,
disolver en saliva las edades
y quitarle la ropa.
Y los cuerpos
-que no tienen principios ni vergüenza-
de pronto se amotinan, se licúan,
se hacen agua, enredados
en la engañosa fiebre del abrazo.

martes, 7 de octubre de 2014

AGUA

…y dame un poco de sed
que me estoy muriendo de agua. 
(Carmen París. Savia nueva.)


No sé dónde volcar el agua que rebosa
del cántaro que traigo entre mis brazos
tratando de que no se me derrame;
no quiero que se pierda sin provecho
ni que caiga en un suelo pedregoso
donde la seque el sol sin miramientos.
Quiero que al menos deje alguna huella
algún surco en la tierra
donde pueda prender algún recuerdo,
una sombra de dicha momentánea;
que acaso dé cobijo a una flor imposible
o a unas migas de pan para los pájaros.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Y, ENCIMA, LLUEVE

Escribo porque busco, porque espero.
Pero ya no sé qué, se me ha olvidado.
(Juan Vicente Piqueras)

Ha pasado la vida tan deprisa,
tan rápido y, no obstante, tan repleta
de muerte, de dolor
e incluso, algunas veces, de esperanza,
que parece imposible haber llegado, exánime,
hasta el total vacío,
a la línea mendaz del horizonte
donde, después de todo,
de la lucha sin tregua de mil años,
ya no quedaba nada
sino el pasar constante de los días
sin perspectiva alguna ni objetivo,
sin sueños ni utopías,
solo vivir como un absurdo títere
de quién sabe qué dioses, si es que existen.

Pido perdón, yo sé que esto no vende,
que es preciso soñar, seguir soñando
con la felicidad,
el quimérico amor,
con esas cosas
que siempre sucedían en los cuentos,
pero qué voy a hacer
si esto es lo que hay en esta noche,
ni frío ni calor. Y, encima, llueve.

domingo, 21 de septiembre de 2014

LAS HORAS INCIERTAS

En las horas inciertas de la noche
en que cierran los bares,
el cuerpo se subleva y nos reclama
su parte de locura,
de caricias sin nombre y sin preguntas; 
cuando estamos
levemente borrachos de tristeza,
nos ha caído de punta 
el penúltimo cocktail de amargura,
a ver quién es el guapo
que coloca las cosas en su sitio, 
                                                se mantiene
con la cabeza fría, 
                             reflexiona
eso de que el amor es otra cosa
y se marcha a la cama en solitario,
con el alma plagada de recuerdos
y una sorda punzada entre las piernas.

viernes, 19 de septiembre de 2014

AQUELLA NOCHE

Hace veintidós años,
en una noche igual que la pasada
nada hacía pensar que no amanecería.
ni que a partir de entonces este mundo,
mi mundo, iba a ser otro.

No se abrieron
los fondos de los mares, ni siquiera
se estremeció la tierra; en apariencia
todo seguía igual, mas no era cierto;
era un sol mentiroso el que brillaba,
que no daba calor,
una fría bombilla en las tinieblas.

Que yo recuerde
no comenzó una guerra en ningún sitio
que no la hubiera antes
ni se firmó una paz de pacotilla,
continuó la injusticia como siempre,
vestida de promesas de papel.

Pero a mí nunca más
volvió a importarme el mundo ni la vida,
como antes me importaba;
ni siquiera el amor con sus quimeras
podía hacerme daño. Me volví
inmune al desconsuelo, vacunada
contra todas las penas, resistente
a todas las bacterias del dolor.

Ahora voy por el mundo
envuelta en este gris escepticismo,
en esta indiferencia desabrida.

Aunque a veces es cierto que me río
y que sufro y que gozo y que me indigno
vestida de prestado, con la ropa de otros.

La mía la perdí en aquella noche,
cuando supe que no amanecería.