lunes, 9 de julio de 2018

SOBRE LA TIERRA

Te modelo a mi gusto como si fueras barro
(Vicente Martín)
Algunos días pongo los pies sobre la tierra,
dejo de levitar y me doy cuenta
de que he vivido fuera de misma
y de que tú no existes
tal como te imagino; no me piensas
y nunca has dedicado
ni siquiera un instante de tus noches,
antes de caer rendido,
a soñar que yo estaba a tu costado,
que jamás recordaste,
al entrar a ese bar que era tan nuestro,
el vino que bebíamos ni la canción aquella
que yo tarareaba tan mal y te reías;
supongo que tampoco
te asaltará el recuerdo de cómo, avergonzada,
ocultaba la cara en tu camisa
y te abría un botón y te rozaba
un beso pequeñísimo.

Pero qué culpa tienes de que mi soledad
tuviera que engañarse de algún modo.
He de reconocer que es imposible
que tú recuerdes nada, porque nunca
existió ningún bar para nosotros
ni una canción que uniera nuestras voces
ni un vino que mojara nuestros besos.

Simplemente no estabas, nunca estabas.

lunes, 2 de julio de 2018

DIGNIDAD

Después de pensar mucho he comprendido
lo que es la dignidad.

Dignidad, por lo visto, es asistir
digamos que al entierro de tu hijo
de riguroso negro,
tacones y un collar de perlas falsas.
Y no llorar; si acaso, 
enjugar una lágrima rebelde
antes de que humedezca las pestañas
y se te corra el rimmel.

Dignidad es contar a los amigos
que a él no le gustaba la poesía
que chocabáis en temas de política,
y os separastéis de común acuerdo,
y no reconocer, ni aun bajo tortura,
que te dejó por otra
más joven y más hábil en la cama.

Dignidad es no confesar a nadie
-ni siquiera a un psicólogo argentino-
que te mueres por él,
que no puedes dormir, que por las noches
te persigue su voz, su cuerpo, su latido,
que a veces en la calle
le confundes con un hombre cualquiera
que ves entrar a un bar o a una farmacia
y corres. Y te paras en la puerta
porque te está mirando como a una alucinada.

Dignidad 
es no decir te quiero a quien más quieres,
es mantener a raya la vida en lo correcto.
Dignidad es ser otra, amigos míos.


sábado, 30 de junio de 2018

DIÁLOGO

Al entrar en el bar te me acercaste,
me tomaste de frente por los hombros,
me miraste a los ojos y dijiste:
—¿Sabes que estás jodidamente guapa?

Se me paró el reloj. Y el calendario
retrocedió de golpe treinta años.

No me entendiste bien porque de fondo
lloraba Billie Holliday
pero dije bajito
—Será porque sabía que iba a verte.

jueves, 28 de junio de 2018

IDIOTA

Me dicen los amigos
que hay muchas formas de llenar el tiempo,
que me haga voluntaria —¡voluntaria!—
de alguna oenegé que se dedique
a salvar niños pobres, cocinando
en algún comedor de caridad,
administrar un banco
—ya sea de alimentos o de sangre—
acompañar ancianos
una vez por semana un par de horas,
visitar hospitales y regalar abrazos
para que alguien se crea que le quiero.

Algunos me aconsejan que me apunte
a una escuela de bailes de salón
o que cante en el coro de los desesperados,
que haga senderismo o que aprenda alemán
o, mejor, chino —dicen
que el chino es el idioma del futuro,
lo que no deja de tener su gracia—
o que practique yoga o sexo tántrico
para encontrar mi karma y mi energía.

Pero yo no hago nada de provecho
más que mirar sin ver al infinito,
más que pensar en ti como una idiota.

martes, 26 de junio de 2018

PATÉTICA

Se hace larga la tarde de finales de junio
como en esas películas que nunca pasa nada
y una espera, comida por el tedio,
que se besen por fin o que se olviden.

Ya se ha acabado todo, pero no han terminado
los años de propina. Pasaron muchas cosas,
demasiadas incluso y demasiado juntas
cuando apenas tenía la suficiente edad
ni las armas precisas para hacer frente a tanto,
ni a los crueles dolores ni a todos los caballos
que galopaban ciegos en mi pecho.

Me equivoqué mil veces, si a buscar
dónde enjugar las lágrimas,
dónde encontrar la cara más dulce de la vida,
se le puede llamar equivocarse.
Pero no me arrepiento ni siquiera de un beso
de todos los que eran para siempre.
Eternidad fugaz como esa lluvia
furibunda que deja la tormenta.

He llegado hasta aquí,
a transitar por este triste páramo
en el que a duras penas sobreviven
los recuerdos riéndose en mi cara.
Porque ahora me dicen que ya no tengo edad,
que es absurdo y patético
pretender ser feliz a estas alturas
y que no pierda el tiempo soñando tonterías,
que debía bastarme con mis nietos
si fuera una mujer como Dios manda.

martes, 19 de junio de 2018

¡OH QUÉ LUNA!

A mí me habían crecido quince años
casi sin enterarme, tu mostrabas
apenas diecisiete y una hombría
que quizá te venía un poco grande.
Pelegrinos lorquianos recorríamos
el sinuoso camino adolescente.

Desvirgaste mi boca como es propio
una noche de luna irrevocable; luego
sin consultar, la vida decidió por nosotros.
La mía se hizo añicos muy temprano,
la tuya resistía a duras penas,
pero siempre acechaba
el beso primerizo y otras cosas
que quedaron pendientes.

Lo sabíamos ambos aquel día
que el azar nos reunió con otra luna
en aquellas callejas estrechísimas.
Ya nos faltaba poco
para cumplir cincuenta y a la espalda
dos mochilas repletas de fracasos.

Y la noche acabó como debía,
disolviendo el pasado y las tristezas
en semen, en saliva y en sudores,
en besos y en tequieros a destiempo.

Fumando un cigarrillo preguntaste
que por qué lo dejamos cuando entonces,
y yo me puse cínica y te dije
que a mí también me habrías engañado
tal vez con la mujer con la que vives.

Y que casi prefiero ser la otra.

lunes, 18 de junio de 2018

MENTIRAS

Cuando aprenda a mentir le contaré a la gente
que no te echo de menos,
que ya no pienso en ti ni me pregunto
dónde andarán tus pasos ni en qué cuerpos
morirán tus abrazos,
que no sé si estás vivo ni me importa,
que es mentira que te haya dedicado
ni siquiera un minuto de mi sueño,
que nunca me fijé
en tu modo de andar, ni me di cuenta
de cómo me miraste
apoyado en la barra de aquel bar de Latina,
que jamás me dormí
abrazando desnuda a tu fantasma.
Es más, que no te amé, que solo fuiste
un juego entretenido. Y les diré también
que no volví a acordarme de aquel único beso,
que pasó por mis labios con más pena que gloria.

Pero eso, mi amor, será, como te digo,
cuando aprenda a mentir. Por el momento
más vale que me calle.

jueves, 14 de junio de 2018

lunes, 11 de junio de 2018

TATUAJE

A falta de tus brazos
me he tatuado tus versos en mi cuerpo.
Trepan como la yedra por mis piernas
y anidan en mi vientre
como si fueran pájaros heridos.

Algunos se me enroscan
con dos vueltas o tres en la cintura,
y una leve asonancia, apenas perceptible,
me decora el ombligo como un piercing.

Suben por mis colinas las estrofas
que me hablan de tu ausencia y brotan a su paso
adormideras rojas; me refugio
en deliciosas alucinaciones.

Otros versos dibujan la forma de tu boca
y el humo alejandrino de un cigarro.
se eleva hasta mis ojos. Escritos en mis párpados
hay dos endecasílabos con hermosas mentiras
y baja por mi espalda una interrogación
tan larga como el tiempo que perdimos.

lunes, 4 de junio de 2018

POR LO VISTO

Y me coge un deseo de vivir
y ver amanecer, acostándote tarde,
que no está en proporción con la edad que ya tengo.
(Jaime Gil de Biedma)

Por lo visto, mi amor, ahora ya no toca,
ya se pasó el momento de intentar otra vida
y debemos rendirnos sin presentar batalla,
asumir la derrota sin que siquiera quede
una huella en mi piel ni el rastro de tus dedos
ni el peso de tu cuerpo ni el sabor de tu lengua.

Pero cómo se olvida lo que no ocurrió nunca
si este sueño es más cierto que algunas realidades,
si ese abrazo que nunca pudimos regalarnos
es más tierno que todos los que fueron
verdad incuestionable, si es tu beso imposible
muchísimo más dulce, muchísimo más húmedo
que todos esos besos que he olvidado.

Si es tu voz la que escucho cuando solo hay silencio
en mi casa vacía, en mi cuarto desierto,
en mi cama sin ti cuando empiezo a dormirme,
dime cómo podría evitar que mañana,
cuando abra los ojos, sea otra vez tu nombre
la primera palabra que se asome a mis labios.

Por lo visto este mundo guarda dentro otros mundos
que se miran de lejos pero no abren sus puertas,
cada uno en su sitio sin osar cambiar nada
ni escalar ningún muro ni apartar los biombos
ni derribar barreras ni quebrar los cristales.
Apenas vislumbrarnos, esperar con paciencia
que se muera el deseo y llamarnos cobardes.

Además, por lo visto, no tenemos edad,
Ya no es momento, amor, y sin embargo
es ahora, de pronto, cuando estamos más vivos.