martes, 2 de julio de 2013

NO QUIERO

No volveré a tener los ojos tristes
ni lloraré unas lágrimas estériles.
No quiero ahogar mi voz en un sollozo
ni dejaré que mueran mis abrazos
sin estrechar un cuerpo
que los sepa apreciar en lo que valen.
   
No quiero tener ganas de morirme,
tengo mucho que hacer
para perder el tiempo en victimismos
voy a seguir en pie
con la mirada puesta en un futuro incierto
y enseñando los dientes a la vida.

Hasta aquí hemos llegado,
mis ojos están secos
ya nadie podrá nunca hacerme daño.
No volveré a llorar si no es de gozo.

miércoles, 26 de junio de 2013

LA MUJER HABITADA

No sé cuántas mujeres conviven en mi cuerpo
pero se llevan mal pues cada una
reivindica el derecho que le asiste
a ser la mejor madre,
la amantísima hija o la perfecta esposa.

Hay otra que pretende ser la más solidaria,
la que mejor defiende a los desheredados,
la que se desgañita contra los poderosos.

Se disputan mis noches y mis días
y al cabo se reparten

como buenas hermanas mis despojos.
Y, para colmo, todas
intentan a mi costa escribir versos.

Queda la más pequeña
y a ésta no la puedo dejar sola; 

es una irresponsable, una inconsciente
que no persigue nada extraordinario.

Sólo es una mujer que en cuanto me descuido
pierde pie, se resbala
por el borde prohibido de tu boca.

miércoles, 19 de junio de 2013

LA VIDA EN EL METRO

Los viernes a las diez de la noche en el metro de Madrid unos van y otros vienen. Van pandillas de chavales, ellas a un lado, ellos a otro. Ellas se han disfrazado de "Lolitas"; llevan tacones muy altos y falda muy corta y gritan mucho para disimular la vergüenza que les da enseñar un canalillo procaz y unos pechos ingenuos, turgentes y muertos de frío; porque hace frío esta noche para ir así. Todas tienen los labios carnosos y pintados de rojo intenso. Ellos no las miran, pasan; aparentemente están mucho más preocupados por colocarse la gorra con la visera hacia atrás y el vaquero a la altura justa para que no se les caiga, pero casi. Una, bajita y regordeta, decide atacar y se sienta en las piernas de un chaval que está despatarrado en el asiento de enfrente. El, le mete la mano con desgana entre los muslos y le come la boca con oficio como por cumplir, porque es lo que toca. Luego la levanta y le da un azote en el culo como dando a entender. Se bajan todos en la estación de La Latina, ellos delante pegándose empujones y puñetazos de colegas; ellas detrás cuchicheando y tirándose hacia abajo de unas minifaldas imposibles y dando traspiés con los taconazos. Tanta lucha feminista para esto.

La sudamericana vuelve. La melena rubia teñida no oculta sus rasgos indígenas. Ha salido esa tarde y tiene que regresar porque está interna. Se ha despedido en el andén de otras compatriotas que tienen más suerte; están externas compartiendo piso y se pasan la noche del viernes bailando salsa. Ella no; tiene dos hijos en Ecuador o en Perú o en Colombia y manda para allá casi todo su sueldo, no puede gastárselo en pagar una habitación, para eso no se fue de su país. Pero todavía le resuenan en las tripas los ritmos calientes y se le van los pies con los músicos andinos que han entrado en el vagón, mientras dibuja una sonrisa muy triste. Se baja en Argüelles.

La mujer de edad indefinida yo creo que también vuelve; guiña los ojos para leer un texto pegado en la pared del vagón -libros a la calle- y en el rostro refleja un cansancio antiguo. De vez en cuando da una cabezada, apoyando la cabeza en la palma de la mano. Agarra el bolso fuerte, como si llevara dentro todas sus pertenencias. Parece que tiene ganas de morirse. Lleva un periódico que dice que el Gobierno ha dado tropecientos mil millones a los bancos, a esos bancos que le tienen secuestrada la nómina, que le cobran unos intereses que rayan en la usura cada vez que se queda en números rojos; a esos bancos que la tienen asfixiada y que ahora ya no le dan más crédito. Tiene que hacer trasbordo en Cuatro Caminos y casi se pasa de estación. Se aleja del borde del andén, asustada de las ganas de tirarse que le están entrando. ¡Que les den por culo a todos! No tiene nada ¿qué le pueden embargar? Ahora llega a su casa a comerse un huevo frito y un par de birras; mañana será otro día.

Una pareja madura se hace bromas y arrumacos. Igual se han tomado unos vinos y están un poco achispados; no se sabe muy bien si van o vuelven. Parecen dos separados que se han encontrado cuando ya no contaban con ello. Seguramente vuelven de una vida agotada y van hacia otra que se inventan cada día. Al salir en Moncloa se cruzan con un travelo con la hora cambiada; a las diez de la noche, en circunstancias normales, no le tocaría volver, pero vuelve; enseña un escote huesudo y plano y se le ha corrido el rimmel; lleva las medias rotas, los tacones torcidos y ya le apunta la barba, apenas emboscada en el maquillaje. Es delgado y menudo; o delgada y menuda, no sé.

Los viernes a las diez de la noche, va o viene un montón de gente en el metro.

viernes, 14 de junio de 2013

MIRAR DE FRENTE

Mirar de frente es mucho más cómodo
que mirar de reojo o de costado,
duele menos el cuello y la conciencia
aunque ocurre que a veces
una se queda con el alma al aire
y se muere de frío sin remedio.

Si se entornan los ojos se protegen
de la excesiva luz
y encima guardan todos los secretos,
el problema es que salen arrugas y se forma
como una extraña mueca
donde debiera estar una sonrisa.

Una anda por el mundo como puede,
como le da a entender la Providencia,
pero aún no ha aprendido a engañar a la vida
-por raro que parezca a estas alturas-
ni a decirle que no cuando se pone a tiro.

No sé por qué me atraen las aguas pantanosas
donde bracean los desesperados,
los que se pliegan a las injusticias
como a una maldición, los que se dejan
pisar y luego piden perdón por las molestias.

No sé por qué me tiro a la piscina
si apenas sé nadar en mi provecho
cuánto menos para lograr que otro
salga a la superficie
antes de ahogarse en la resignación.

Por qué me nace el caballero andante
si a ciencia cierta sé
que no podré vencer a los molinos.
Por qué me meto en ciertos cenagales
donde lo más seguro es que me hunda.

jueves, 6 de junio de 2013

LA PURA SINRAZÓN

Amo el puro capricho que te excita,
lo que no tiene domicilio y fecha,
lo que brilla en los cielos y en la punta
ferviente de la lengua.
(Francisco García Marquina Esto no es una pipa)





A mí me gusta amar sin más motivos
que los que impone el inefable impulso
la pura sinrazón
la prueba incontestable de la piel.
   
A mí me gusta amar sin gratitudes
sin lógicas razones ni porqués
igual que amo a la noche
igual que amo a una vida
que ni siquiera sé si me conviene.

Y es que la gratitud es otra cosa
tiene algo de contraprestación
y a mí me gusta amar graciosamente
a quien mi cuerpo elige
sin consultar cuál es mi parecer.

Es el gozo simplísimo de amar
suficiente para sobrevivir
a las pequeñas muertes
que me acechan en todas las esquinas.

Porque me gusta andar sobre los pasos
y bajo el mismo cielo que quien amo
envolverme en el aire que le envuelve
y sonreír después sin causa alguna.

lunes, 3 de junio de 2013

INSOMNIO

Cuando ya no hay remedio
se me vienen encima,
con su verdad a cuestas,
los días que quisiera borrar del calendario.

No quisiera borrarlos,
quisiera regresar a la fecha precisa,
para poder vivirlos de otro modo.

Porque hay días que no sólo se pierden 
sino que matan otros muchos días,
los que vienen más tarde
y ya nacen enfermos de rabia y de tristeza.

Y no es fácil encontrar el antídoto
que limpie el sentimiento de lo oscuro
y volver a creer igual que antes.

O tal vez sí,
tal vez tan sólo sea una palabra
la que traiga la paz a mis insomnios.

martes, 28 de mayo de 2013

FRANCESCA NO ABRIÓ LA PUERTA

Los viejos sueños eran buenos sueños. No se realizaron pero me alegro de haberlos tenido.
(Francesca en Los puentes de Madison)





La mano se engarfió en el picaporte
antes de abrir la puerta a lo imposible
y un diluvio de adioses
inundó en un instante el futuro perfecto.

Porque hay sueños que siempre serán sueños,
no pueden infectarse
de realidad mediocre y de rutina
y mantenerse vivos pese a todo.

Porque la historia juega con ventaja
con su hipoteca a cuestas
de memoria común y de costumbre,
de tristeza callada y sucesiva,
de confortable tedio
y acaba levantando un muro inexpugnable.

Y si el sueño perdiera su condición de sueño
moriría también más temprano que tarde
según lo que dispone la experiencia. 

Pero no es menos cierto
que hay que probar la miel
para al menos saber lo que perdemos
y poder recordarlo de por vida.

(Imagen de Los Puentes de Madison)

viernes, 24 de mayo de 2013

MIEDO

Te acercaste hasta mí porque soy rubia
y mi cuerpo es menudo y minucioso.

Pero tu no sabías
que guardo mil silencios en la boca
y me agarro a la vida como a un clavo
que me quema las manos, y me funde
la soledad y el miedo en el abrazo.

Tú no tienes la culpa, no sabías
la cantidad de amor
que se atrinchera bajo mis vaqueros.

Y se te vino encima una avalancha
de lava incandescente,
apenas se entreabrió la cremallera.

Tu no sabías
que un cuerpo tan pequeño
era capaz de amar tan a lo grande.

Y saliste corriendo hacia un lugar seguro
donde no hubiera riesgo de abrasarte.

sábado, 18 de mayo de 2013

TESTAMENTO

Antes de despedirme
quiero dejar las cosas arregladas,
no vaya a ser que luego
haya problemas con mis descendientes.

Las fotos de otro tiempo rompedlas sin piedad;
ya no soy la mujer que se asomaba
al mundo con los ojos asustados
por su propia esperanza.

Mis relojes parados se los dejo a la prisa
de todos los que corren detrás de un imposible.
Las llaves que no cierran la memoria
probadlas, por si abren el olvido.

Los poemas frustrados que los usen las musas
para que los remate quien encuentre
algún alejandrino aprovechable
y le ponga su nombre y su tristeza.

Y la barra de labios color sangre
que nunca se atrevió a pintar mi boca.
se la lego a algún beso clandestino
y así no pueda eliminar su mancha.

Y para ti, amor mío de una noche,
los versos subrayados
de ese libro que no me devolviste
y un pendiente viudo
para que lo emparejes
con aquel otro que perdí en tu cama.

martes, 7 de mayo de 2013

POEMA PARA UN SOLO DÍA

Por no tener, no tengo
ni edad de merecer.
(Joaquín Sabina)
 
Por alguna razón que se me escapa
no consigo estar triste
y mira que las cosas se me ponen de cara,
que parece que quieren amargarme este día.

No me caben las velas en la tarta
y es demasiado grande para comerla sola.

Tendré que ir a la calle, como en el Evangelio,
a invitar a mi fiesta a los desheredados,
a aquellos que no tienen
con quien chocar sus copas
ni con quien abrazarse
ni a quien contar las penas.

Nos emborracharemos de tristezas anónimas,
fumaremos la pipa de la guerra sin armas,
la del silencio sordo,
la del dolor callado,
la de los sueños rotos como el cristal más frágil.

Beberemos las noches en que fuimos felices,
cada uno las suyas y, juntos, las de todos;
porque todos tuvimos una noche gloriosa
que mereció la pena haber vivido.

Voy a felicitarme por los años pasados,
los que me cincelaron el cuerpo y el espíritu
a golpe de martillo,
los que me hicieron fuerte,
los que me hicieron sabia,
los que empaparon todas las lágrimas perdidas.

Por alguna razón no consigo estar triste.