miércoles, 23 de agosto de 2017

A LOS HOMBRES DE MI VIDA

Mi padre me sentaba en sus rodillas
y hacía redondeles con el humo
de su eterno cigarro, yo intentaba
ensartarlos con el dedo
pero se deshacían en el aire, y más tarde
se deshizo la vida que él quiso para mí.
Era, como el poeta, en el mejor sentido
de la palabra, bueno.

Tengo un hijo varón que es hombre hace ya tiempo,
con todo lo que encierra esa palabra
—padre, hijo, pareja, trabajador, persona—
que lucha con sus miedos y esconde su ternura
y aun así se le escapa por los bordes
de una sonrisa tímida
cuando toma en sus brazos a un bebé
y que tiene muy claras esas cosas
que la gente decente tiene claras.

Tuve otro que no pasó de niño
—me lo robó la muerte en un rapto de envidia—
que vive en mi recuerdo y crece y se ha hecho hombre
mientras yo envejecía sin remedio
añorando su risa y sus abrazos.

Y tres nietos varones que los quiero
igual que a mis tres nietas
que los veo crecer con la inocencia
asomada a sus ojos y espero que la vida no les robe
la luz, la claridad, sencillamente,
esa hermosa limpieza con que miran el mundo.

Me gusta que haya hombres en mi vida
porque de ellos aprendo
cómo se ven las cosas desde enfrente,
su soledad distinta, el lastre inaguantable
de no ser nunca débiles, las lágrimas ocultas
¡Quién os habrá engañado, compañeros!

Me gusta compartir con ellos esos ratos
de ironía, de risas, ese punto sutil
que a veces se insinúa detrás de la amistad
y que me hacen sentir tal vez hermosa.

A algunos los amé con toda el alma,
—que es igual que decir con todo el cuerpo—
y luego los odié o eso creía
cegada por la rabia y el orgullo
—¡A mí, que soy tan alta, tan rubia, tan perfecta,
a mí, que les di todo!—
apenas sin pensar que ellos me amaron
lo mejor que sabían y no fue suficiente.

No os vayáis de mi vida, compañeros.
Quedaos a este lado, en la misma trinchera,
defendiendo el amor frente al espanto
de la violencia cruel que nos machaca.
No somos enemigas, compañeros,
estamos en lo mismo, en ser felices juntos,
en disfrutar la vida, que es muy corta,
y separados no valemos nada.

lunes, 21 de agosto de 2017

PARECÍA IMPOSIBLE

Parecía tan raro al despertar
encontrar a mi izquierda un espacio vacío
en lugar de tu cuerpo, parecía
difícil levantarme
sin haber escuchado el agua de la ducha
y esperar que volvieras
fingiéndome dormida, dejarme espabilar
a golpe de caricias, encenderme
y comenzar el día entre tus brazos.

Parecía imposible
deambular por la casa sin oírte
trastear al poner el desayuno,
aspirar el aroma del café, en un silencio
que gritaba tu nombre, parecía
que el mundo se acababa en esa casa
que de pronto se había vuelto inmensa,
deambular por la vida maldiciendo,
como un zombie rabioso.

Han pasado tres años y ya ves, compañero,
he aprendido a quererme un poco más
aunque a veces me aprieta un pellizco en las tripas.

Han pasado tres años y ya ves, compañero.
Contra todo pronóstico, vivimos.

viernes, 18 de agosto de 2017

MALA SUERTE

Yo no puedo exigirte que me quieras,
también a mí me quiso, hace ya tiempo,
algún descerebrado
sin encontrar en mí lo que esperaba.

El amor no es un acto voluntario
y si yo te he querido
mucho más que tú a mí, pues mala suerte.
No sé quién repartió
las cartas sin mirar dónde caían.

De lo que estoy segura es de que amarte
fue lo mejor que hice. Y eso basta.

miércoles, 16 de agosto de 2017

NO ME PREGUNTES

Ignoro en qué recodo de este largo camino
he perdido las ganas de vivir,
dónde está mi deseo,
a dónde fue mi impulso
de defender las causas perdidas de antemano,
cómo he llegado al punto
de dejarme morir
sin oponer ninguna resistencia.

Ya no quiero saber ni por qué estamos
comiéndonos la boca
mientras lloro mi propio funeral,
disfrazando de amor nuestro vacío,
engañando a la vida y a la muerte,
echándonos encima el uno al otro
las maletas cargadas de dolor.

No me preguntes nada,
que no sé ni me importa si te quiero.

sábado, 15 de julio de 2017

TEDIO

Por alguna razón que desconozco apenas tengo
percepción del presente, cada día
me tienta una amargura
distinta y semejante
(Vicente Martín)

Parece ser que tengo
la dura obligación de ser feliz,
que algún dios generoso
ha dispuesto la vida
para mi uso y disfrute, sin embargo
creo que ya ha pasado el tiempo de cerezas.

No sé cómo inventarme cada día
una razón que acabe con el tedio,
un motivo, aunque sea 
de ayer -como el pan duro-, 
donde pueda apoyarme
para elevar los pies y el corazón
y atisbar claridades de mañana.

Hoy me dejo llevar por los relojes
derretidos de hastío
y voy aquí y allá como un autómata
sin más motivación que la costumbre.

Un antidepresivo en la mañana
me empuja a deambular por este páramo
sin desmayar de sed, otra pastilla
me elimina el dolor que muerde mi cintura 
y, por la noche, 
una píldora mágica me hunde
a ciegas en un sueño
demasiado fugaz, para mi gusto.

Ya no sé en qué recóndito rincón
de mi cuerpo se esconde
el impulso de amar, la dulcísima fiebre
de sentirme perdida en unos brazos,
sinuosos humedales de deseo,
sin proyectos ni horarios ni planes ni futuro,
esa clase de amor sin condiciones
que siempre acabó mal pero era hermoso. 

domingo, 25 de junio de 2017

NECESITO QUE EXISTAS

Necesito que existas
para salir temprano de la cama
y gozar la frescura de las primeras horas
en mi piel todavía adormilada,
la luz que se despierta y hace posible todo, 
no imaginas la falta que me hace,
la falta que me hace que tú existas.

Necesito saber
que estás en algún sitio, en cualquier sitio
a donde yo no iré, lo más seguro,
pero tal vez los astros lo dispongan
y caigo por allí y nos encontramos.

Lo necesito para ponerme en marcha, 
afrontar otro día y preguntarme,
si el café, como a mí, te gustará bien fuerte,
para limpiar mi casa y poner flores
como si tu vinieras a llamar a mi puerta.

Para lavarme el pelo y pintarme los labios,
para ponerme guapa y salir a la calle,
a esa calle por la que no andas nunca 
pero ¿y si esta tarde te diera por pasar?
No quiero descartarlo si tú existes.

Para escribir antes de irme a la cama 
un poema de amor, como si fuera
una oración atea con tu nombre en los dedos,
mientras fumo un cigarro muy despacio
y mi insomnio es más dulce.

Necesito que existas y saber que de pronto
te podría encontrar al volver una esquina
y quizá me dijeras 
tenía ganas de verte y me miraras
así, de esa manera que me miras.

jueves, 22 de junio de 2017

LAS DOS ESPAÑAS

Se conocieron en un bar de barrio
con tragaperras y fotos del Atleti
y, entre café y café, se contaron sus vidas.

Él le hablaba de hambre, de cárcel y de muerte,
de torturas y exilios, 
de libertad robada, de odio, de injusticia;
y ella, a su vez, su historia de niña de derechas
-nadie le dio a elegir dónde nacer-
que creció con la copla esa de que en España
se quemaban iglesias y se mataban curas
hasta que vino aquél a poner orden.

-Verás, yo es que no tengo
ningún muerto enterrado en las cunetas,
ni presos, ni mujeres con el pelo rapado,
aunque sí fusilados que llorar en las tapias
de ciertos cementerios; si quisieras
mezclaría mi llanto con el tuyo
porque es el mismo llanto y es de todos.

Y me declararía apátrida contigo,
en la exclusiva patria de tu cuerpo
para no besar nunca otra bandera
que la que ondea dentro de tu boca.

lunes, 19 de junio de 2017

MI CASA

Y está tan solo
que ni al deseo llama
(Francisco Caro “Locus Poetarum”

Mi casa es un silencio de libros y recuerdos,
un teléfono mudo casi siempre,
la música que suena como fondo
de lo que no me atrevo ni a soñar.

Me dicen que la vida
se puede improvisar a cada instante,
pero si a una le atrapa
esta droga terrible de estar sola
y no sabe si llora por el tiempo pasado,
por lo poco que queda por  vivir
o si es por esos versos
que acaba de leer y que le han puesto
a Dorian Gray delante de los ojos,
poco se puede hacer más que fumar
y esperar que anochezca
escribiendo el peor de los poemas.

El que hable de una casa grande y llena de niños,
que al volver del colegio preguntaban
está mamá, pidiendo la merienda.
Y mamá, casi siempre
estaba  en la cocina, porque entonces
eso de escribir versos aún no entraba en sus planes.
Había que hacer la cena, mandarlos a la ducha,
revisar los deberes y pensar qué facturas
eran las más urgentes,
al tiempo que miraba de reojo
el rictus de tus labios,
o el ritmo que llevaban tus rodillas,
tratando de intuir tus pensamientos.

Y, al final de la noche, con un poco de culpa,
soñar en otra cosa.

Muchos años después
-tantos que aquellos niños ya son padres,
menos el que será un niño para siempre-
mi casa se ha encogido
y se me está olvidando cocinar.
Mi casa se ha encogido
hasta el mínimo espacio imprescindible
para llamarse casa. Y ni siquiera es mía,
aunque eso no me apena
siempre será más leve mi equipaje.

Perdonad, no era esto, no era esto
lo que quise escribir, solo quería
tratar de comprender de dónde vienen
estas jodidas lágrimas.

Tan a destiempo ya, tan a destiempo.

domingo, 18 de junio de 2017

DEBERÍA CONTARTE

Debería contarte
que este año no ha habido primavera,
que un verano asesino y a destiempo
ha agostado el cantueso
antes de que pintara los campos de violeta,
que las flores de jara han abortado
-pobres muñones secos sin perfume-
y la rubia retama está desnuda,
solo es una melena de hebras deshojadas
a merced de la brisa.

Yo sé que todo esto a ti no no te interesa,
pero yo te lo cuento
porque el campo moría mientras tú te morías
y ahora, cuando paseo por este secarral,
pienso en ti; voy sin prisa
porque ya no me esperas.

Y en medio del dolor
me gustaba saber que me esperabas.

sábado, 17 de junio de 2017

GINTONIC

Hoy, tras mucho pensar, he decidido
inventarme una vida,
dejar de lamentarme por lo que ya no tiene
ninguna solución ni vuelta atrás
y fabricar recuerdos que nunca sucedieron.

A quién va a interesar, al fin y al cabo,
que sea o no verdad lo que yo cuente;
a esta edad lo que importa es tener una historia
que despierte en los otros una pizca de envidia
y una añoranza dulce en nuestras noches.

¿Recuerdas aquel día -¡qué torpeza!-
que se vertió el gin tonic?
Cayó por la abertura de mi escote
y estabas tan sediento que bebiste
las gotas que rodaban por mi pecho. 
Era tanto el calor que nos pasábamos
los cubitos de hielo, goteaban
en tu boca y la mía.

Y más tarde encontraste
una piel de limón sobre mi vientre
y algún granito de pimienta rosa.

-Ya no me gusta el whisky, tomaría...
un segundo gintonic.

-Pero esta vez será con cardamomo...