martes, 19 de junio de 2018

¡OH QUÉ LUNA!

A mí me habían crecido quince años
casi sin enterarme, tu mostrabas
apenas diecisiete y una hombría
que quizá te venía un poco grande.
Pelegrinos lorquianos recorríamos
el sinuoso camino adolescente.

Desvirgaste mi boca como es propio
una noche de luna irrevocable; luego
sin consultar, la vida decidió por nosotros.
La mía se hizo añicos muy temprano,
la tuya resistía a duras penas,
pero siempre acechaba
el beso primerizo y otras cosas
que quedaron pendientes.

Lo sabíamos ambos aquel día
que el azar nos reunió con otra luna
en aquellas callejas estrechísimas.
Ya nos faltaba poco
para cumplir cincuenta y a la espalda
dos mochilas repletas de fracasos.

Y la noche acabó como debía,
disolviendo el pasado y las tristezas
en semen, en saliva y en sudores,
en besos y en tequieros a destiempo.

Fumando un cigarrillo preguntaste
que por qué lo dejamos cuando entonces,
y yo me puse cínica y te dije
que a mí también me habrías engañado
tal vez con la mujer con la que vives.

Y que casi prefiero ser la otra.

lunes, 18 de junio de 2018

MENTIRAS

Cuando aprenda a mentir le contaré a la gente
que no te echo de menos,
que ya no pienso en ti ni me pregunto
dónde andarán tus pasos ni en qué cuerpos
morirán tus abrazos,
que no sé si estás vivo ni me importa,
que es mentira que te haya dedicado
ni siquiera un minuto de mi sueño,
que nunca me fijé
en tu modo de andar, ni me di cuenta
de cómo me miraste
apoyado en la barra de aquel bar de Latina,
que jamás me dormí
abrazando desnuda a tu fantasma.
Es más, que no te amé, que solo fuiste
un juego entretenido. Y les diré también
que no volví a acordarme de aquel único beso,
que pasó por mis labios con más pena que gloria.

Pero eso, mi amor, será, como te digo,
cuando aprenda a mentir. Por el momento
más vale que me calle.

jueves, 14 de junio de 2018

lunes, 11 de junio de 2018

TATUAJE

A falta de tus brazos
me he tatuado tus versos en mi cuerpo.
Trepan como la yedra por mis piernas
y anidan en mi vientre
como si fueran pájaros heridos.

Algunos se me enroscan
con dos vueltas o tres en la cintura,
y una leve asonancia, apenas perceptible,
me decora el ombligo como un piercing.

Suben por mis colinas las estrofas
que me hablan de tu ausencia y brotan a su paso
adormideras rojas; me refugio
en deliciosas alucinaciones.

Otros versos dibujan la forma de tu boca
y el humo alejandrino de un cigarro.
se eleva hasta mis ojos. Escritos en mis párpados
hay dos endecasílabos con hermosas mentiras
y baja por mi espalda una interrogación
tan larga como el tiempo que perdimos.

lunes, 4 de junio de 2018

POR LO VISTO

Y me coge un deseo de vivir
y ver amanecer, acostándote tarde,
que no está en proporción con la edad que ya tengo.
(Jaime Gil de Biedma)

Por lo visto, mi amor, ahora ya no toca,
ya se pasó el momento de intentar otra vida
y debemos rendirnos sin presentar batalla,
asumir la derrota sin que siquiera quede
una huella en mi piel ni el rastro de tus dedos
ni el peso de tu cuerpo ni el sabor de tu lengua.

Pero cómo se olvida lo que no ocurrió nunca
si este sueño es más cierto que algunas realidades,
si ese abrazo que nunca pudimos regalarnos
es más tierno que todos los que fueron
verdad incuestionable, si es tu beso imposible
muchísimo más dulce, muchísimo más húmedo
que todos esos besos que he olvidado.

Si es tu voz la que escucho cuando solo hay silencio
en mi casa vacía, en mi cuarto desierto,
en mi cama sin ti cuando empiezo a dormirme,
dime cómo podría evitar que mañana,
cuando abra los ojos, sea otra vez tu nombre
la primera palabra que se asome a mis labios.

Por lo visto este mundo guarda dentro otros mundos
que se miran de lejos pero no abren sus puertas,
cada uno en su sitio sin osar cambiar nada
ni escalar ningún muro ni apartar los biombos
ni derribar barreras ni quebrar los cristales.
Apenas vislumbrarnos, esperar con paciencia
que se muera el deseo y llamarnos cobardes.

Además, por lo visto, no tenemos edad,
Ya no es momento, amor, y sin embargo
es ahora, de pronto, cuando estamos más vivos.

sábado, 19 de mayo de 2018

A RATOS


Hay ratos que te odio
y que te mataría muy despacio,
ardiendo lentamente entre mis piernas.

Hay ratos que te amo
como a una ensoñación,
como aman los ángeles sin sexo.

jueves, 17 de mayo de 2018

Y PARA QUÉ

Y para qué escribir si ya está todo dicho,
si aquel atardecer que vimos juntos,
perdidos en la cama,
fue mucho más hermoso
que el más embaucador de los poemas,

si me siento incapaz de describir
la humedad de tu lengua
y aquella risa floja que nos acometía
-sin saber ni por qué y era por nada,
simplemente porque éramos felices-
cuando después de amarnos
fumábamos a medias el penúltimo.

Ni cómo me gustaba que me vieras desnuda
y sentir tu deseo navegándome.
Entonces lo sabía. Sabía que mi cuerpo
era más elocuente que todas mis palabras.


lunes, 14 de mayo de 2018

UN INSTANTE


Todo ocurrió en apenas un instante.
Nuestras bocas estaban
a mil revoluciones de deseo
y unos pocos centímetros.
Y a un abismo de vida.

Yo me pasé la lengua por los labios
y tú, por hacer algo,
te mesaste la barba levemente.

Luego nos separamos,
dijimos hasta pronto
y nos dimos un beso en la mejilla
así, como se besan los amigos.

viernes, 11 de mayo de 2018

CONTRADICCIÓN

No alcanzo a comprender
esta contradicción entre mi cuerpo,
derrotado, cansado, dolorido.
y esta urgencia imperiosa de tenerte.

No alcanzo a comprender
que cuánto más me duela más te ame.

lunes, 7 de mayo de 2018

CUMPLEAÑOS

Me gusta el mes de mayo
y este número siete un poco bíblico
en que le dio a mi madre por nacerme.

Por lo visto ese día —me han contado—
que mi padre no estaba
fumando en el pasillo de la clínica,
era el mar el que oía sus rezos y acogía
el humo de un cigarro tras otro en la cubierta.

En este cumpleaños de dos mil dieciocho,
cuando cumplo una edad
que me acerca a la muerte sin remedio,
tengo que recordarle aquella madrugada
en que su soledad se disolvía
en la espuma de mar que cortaba la proa.

Nunca nadie escribiera una declaración
de amor como la suya: “Viva
la madre que te parió”, aún puede leerse
en aquel telegrama que a mi nombre,
a nombre de su hija, borroso y enmarcado,
hoy cuelga en mi pared.

Ya va quedando menos. Hoy miro los tesoros
que guardo aquí, en mi casa,
tan pequeña y tan cálida,
tan hecha a soportar mis soledades.

No me podré llevar mi música y mis libros,
ni tan siquiera aquellos dedicados 
por la gente que amo.
Y a lo mejor me dejo algo que me delate, 
por ejemplo tu nombre
escrito con el dedo sobre el polvo.

Violarán mis secretos
cuando yo no esté aquí para negarlos.

Por eso en esta noche
en la que todavía estoy a tiempo
quiero ser yo, con mi voz y mi carne
-y no ningún curioso entrometido-
quien te diga al oído que te quiero.