sábado, 18 de mayo de 2013

TESTAMENTO

Antes de despedirme
quiero dejar las cosas arregladas,
no vaya a ser que luego
haya problemas con mis descendientes.

Las fotos de otro tiempo rompedlas sin piedad;
ya no soy la mujer que se asomaba
al mundo con los ojos asustados
por su propia esperanza.

Mis relojes parados se los dejo a la prisa
de todos los que corren detrás de un imposible.
Las llaves que no cierran la memoria
probadlas, por si abren el olvido.

Los poemas frustrados que los usen las musas
para que los remate quien encuentre
algún alejandrino aprovechable
y le ponga su nombre y su tristeza.

Y la barra de labios color sangre
que nunca se atrevió a pintar mi boca.
se la lego a algún beso clandestino
que no limpie su mancha.

Y para ti, amor mío de una noche,
los versos subrayados
de ese libro que no me devolviste
y un pendiente viudo
para que lo emparejes
con aquel otro que perdí en tu cama.

martes, 7 de mayo de 2013

POEMA PARA UN SOLO DÍA

Por no tener, no tengo
ni edad de merecer.
(Joaquín Sabina)
 
Por alguna razón que se me escapa
no consigo estar triste
y mira que las cosas se me ponen de cara,
que parece que quieren amargarme este día.

No me caben las velas en la tarta
y es demasiado grande para comerla sola.

Tendré que ir a la calle, como en el Evangelio,
a invitar a mi fiesta a los desheredados,
a aquellos que no tienen
con quien chocar sus copas
ni con quien abrazarse
ni a quien contar las penas.

Nos emborracharemos de tristezas anónimas,
fumaremos la pipa de la guerra sin armas,
la del silencio sordo,
la del dolor callado,
la de los sueños rotos como el cristal más frágil.

Beberemos las noches en que fuimos felices,
cada uno las suyas y, juntos, las de todos;
porque todos tuvimos una noche gloriosa
que mereció la pena haber vivido.

Voy a felicitarme por los años pasados,
los que me cincelaron el cuerpo y el espíritu
a golpe de martillo,
los que me hicieron fuerte,
los que me hicieron sabia,
los que empaparon todas las lágrimas perdidas.

Por alguna razón no consigo estar triste.

viernes, 26 de abril de 2013

¿NUEVE O VEINTINUEVE?

Hoy ha sido, mi amor, tu cumpleaños
y no sé cuántos cumples.
Serían veintinueve si estuvieras,
pero no estás;
así que digo yo que serán nueve.

No hemos soplado velas de tu tarta,
casi estoy por decirte
que nadie se ha acordado, ni siquiera la abuela.
Hemos estado hablando de otras cosas,
de cosas que suceden a pesar de la fecha.

Hoy he vuelto a estar triste igual que muchas veces,
pero no era por ti,
era porque la vida, vida mía,
sigue sin darme tregua.
Sin dejarme un minuto para llorar tu ausencia.

Porque hay otros dolores que se imponen
con una inmediatez tan invasiva
que enmudecen tu risa y mi vacío.

Porque llorar por ti sería un lujo
que ni siquiera puedo permitirme.

Pero a treinta minutos de que acabe tu día
quiero tomar contigo este gin-tonic
-que ya tienes edad-
y que soples las velas que alumbran la tristeza.

Sin pensar si son nueve o veintinueve.

NECESITO MEJORAR

No obtengo casi nunca la media necesaria.
Por mucho que me empeñe
siempre me quedo corta, no supero
la evaluación continua.

Es cierto que de pronto, sin estudiar apenas, 
saco un sobresaliente en utopía,
pero no es suficiente para alcanzar la nota
que exige la existencia.

Porque en esos exámenes
que me pone la vida por sorpresa,
suelo sacar un cero
y se me viene abajo todo el curso.

Estoy ya muy mayor para intentarlo.
Quizá fuera mejor que me rindiera,
nunca levantaré tanto suspenso.

miércoles, 17 de abril de 2013

¡TAXI!

Cuando la noche ataca por la espalda
nunca aparece un taxi.

Suele llover apenas, mansamente,
y me voy empapando sin sentir
de una humedad ambigua
que casi siempre viene del pasado.

Las penas se derraman por el suelo;
yo voy pisando charcos de memoria
y me río a lo tonto.

Y también el asfalto
parece que se ríe. No hace frío.

Una siente
que ama porque sí,
porque es de noche,
porque huele a verdad y a despedida.

Nunca aparece un taxi
cuando la noche ataca por la espalda.

lunes, 1 de abril de 2013

EL CAMINO

Tengo aún muchas tardes que he guardado
(sin que lo sepa el tiempo)
donde el tiempo no llega a hacer limpieza.
(Manuel Cortijo Rodríguez. Memoria de lo usado)

Creo que he recorrido dos tercios del camino
-acaso más, quién sabe-,
lo que no ofrece duda
es que es mucho más largo
lo que he dejado atrás
que la exigua distancia que tengo por delante.

El último recodo
lo doblé hace ya mucho,
                                  sin embargo
afronto lo que queda
con con una extraña mezcla
de miedo y confianza,
sabiendo que me espera más dolor que alegría
pero sin renunciar a un minuto siquiera
del tiempo que me toca.

Porque soy la que soy por todas esas tardes,
madrugadas o noches
a las que no alcanzó la escoba de los años
y dejaron su rastro en mi memoria.

Y vendrán otros días,
armados con buriles de tristeza, de ausencias,
y quizá de algún rato parecido a la dicha
que grabarán más surcos en la piel de mi alma.

Para que cuando llegue al final del viaje
-que no puede estar lejos,
pues la cronología no gasta en miramientos-
sea un mapa de vida
con todo lo que guarda esa palabra.

martes, 19 de marzo de 2013

ODISEA POÉTICA

Pasado mañana, JUEVES 21 de marzo, en LIBERTAD, 8, a las 19,30.

Somos conscientes de las apretadas agendas que tenéis todos, pero si podéis y os apetece, nos ecantaría compartir un rato de poesía con vosotros.

viernes, 15 de marzo de 2013

TEMPERATURAS MÍNIMAS

Se me ha caido la noche
encima de los hombros,
me ha doblado la espalda este silencio
que grita en mi cabeza.

No ha sido de repente,
se venía acercando la borrasca
por la línea imprecisa del reproche callado,
de los besos huidizos,
del tremendo vacío, tan parecido al miedo,
que agarrota el estómago.

Se venía fraguando una tristeza
exactamente igual a otras tristezas,
un dejá vu confuso.
  
Se oteaban las nubes cargadas de tormenta,
de mudos parpadeos -buenos días
y café con tostadas;
de fondo, las noticias en la radio-.

Parece que hace frío; por lo visto,
ha nevado en la sierra.
                                   En esta casa
se han hecho interminables los pasillos,
los ha cubierto el hielo
y me duelen los pies de tan helados.
  
¿Cómo podré salvar tanta distancia?
(Dibujo de José Manuel Merello tomado de la red)