lunes, 9 de julio de 2018

SOBRE LA TIERRA

Te modelo a mi gusto como si fueras barro
(Vicente Martín)
Algunos días pongo los pies sobre la tierra,
dejo de levitar y me doy cuenta
de que he vivido fuera de misma
y de que tú no existes
tal como te imagino; no me piensas
y nunca has dedicado
ni siquiera un instante de tus noches,
antes de caer rendido,
a soñar que yo estaba a tu costado,
que jamás recordaste,
al entrar a ese bar que era tan nuestro,
el vino que bebíamos ni la canción aquella
que yo tarareaba tan mal y te reías;
supongo que tampoco
te asaltará el recuerdo de cómo, avergonzada,
ocultaba la cara en tu camisa
y te abría un botón y te rozaba
un beso pequeñísimo.

Pero qué culpa tienes de que mi soledad
tuviera que engañarse de algún modo.
He de reconocer que es imposible
que tú recuerdes nada, porque nunca
existió ningún bar para nosotros
ni una canción que uniera nuestras voces
ni un vino que mojara nuestros besos.

Simplemente no estabas, nunca estabas.

lunes, 2 de julio de 2018

DIGNIDAD

Después de pensar mucho he comprendido
lo que es la dignidad.

Dignidad, por lo visto, es asistir
digamos que al entierro de tu hijo
de riguroso negro,
tacones y un collar de perlas falsas.
Y no llorar; si acaso, enjugar una lágrima rebelde
antes de que humedezca las pestañas
y se te corra el rimmel.

Dignidad es contar a los amigos
que a él no le gustaba la poesía
que chocabáis en temas de política,
y os separastéis de común acuerdo,
y no reconocer, ni aun bajo tortura,
que te dejó por otra
más joven y más hábil en la cama.

Dignidad es no confesar a nadie
-ni siquiera a un psicólogo argentino-
que te mueres por él,
que no puedes dormir, que por las noches
te persigue su voz, su cuerpo, su latido,
que a veces en la calle
le confundes con un hombre cualquiera
que ves entrar a un bar o a una farmacia
y corres. Y te paras en la puerta
porque te está mirando como a una alucinada.

Dignidad 
es no decir te quiero a quien más quieres,
es mantener a raya la vida en lo correcto.
Dignidad es ser otra, amigos míos.


sábado, 30 de junio de 2018

DIÁLOGO

Al entrar en el bar te me acercaste,
me tomaste de frente por los hombros,
me miraste a los ojos y dijiste:
—¿Sabes que estás jodidamente guapa?

Se me paró el reloj. Y el calendario
retrocedió de golpe treinta años.

No me entendiste bien porque de fondo
lloraba Billie Holliday
pero dije bajito
—Será porque sabía que iba a verte.

jueves, 28 de junio de 2018

IDIOTA

Me dicen los amigos
que hay muchas formas de llenar el tiempo,
que me haga voluntaria —¡voluntaria!—
de alguna oenegé que se dedique
a salvar niños pobres, cocinando
en algún comedor de caridad,
administrar un banco
—ya sea de alimentos o de sangre—
acompañar ancianos
una vez por semana un par de horas,
visitar hospitales y regalar abrazos
para que alguien se crea que le quiero.

Algunos me aconsejan que me apunte
a una escuela de bailes de salón
o que cante en el coro de los desesperados,
que haga senderismo o que aprenda alemán
o, mejor, chino —dicen
que el chino es el idioma del futuro,
lo que no deja de tener su gracia—
o que practique yoga o sexo tántrico
para encontrar mi karma y mi energía.

Pero yo no hago nada de provecho
más que mirar sin ver al infinito,
más que pensar en ti como una idiota.

martes, 26 de junio de 2018

PATÉTICA

Se hace larga la tarde de finales de junio
como en esas películas que nunca pasa nada
y una espera, comida por el tedio,
que se besen por fin o que se olviden.

Ya se ha acabado todo, pero no han terminado
los años de propina. Pasaron muchas cosas,
demasiadas incluso y demasiado juntas
cuando apenas tenía la suficiente edad
ni las armas precisas para hacer frente a tanto,
ni a los crueles dolores ni a todos los caballos
que galopaban ciegos en mi pecho.

Me equivoqué mil veces, si a buscar
dónde enjugar las lágrimas,
dónde encontrar la cara más dulce de la vida,
se le puede llamar equivocarse.
Pero no me arrepiento ni siquiera de un beso
de todos los que eran para siempre.
Eternidad fugaz como esa lluvia
furibunda que deja la tormenta.

He llegado hasta aquí,
a transitar por este triste páramo
en el que a duras penas sobreviven
los recuerdos riéndose en mi cara.
Porque ahora me dicen que ya no tengo edad,
que es absurdo y patético
pretender ser feliz a estas alturas
y que no pierda el tiempo soñando tonterías,
que debía bastarme con mis nietos
si fuera una mujer como Dios manda.

martes, 19 de junio de 2018

¡OH QUÉ LUNA!

A mí me habían crecido quince años
casi sin enterarme, tu mostrabas
apenas diecisiete y una hombría
que quizá te venía un poco grande.
Pelegrinos lorquianos recorríamos
el sinuoso camino adolescente.

Desvirgaste mi boca como es propio
una noche de luna irrevocable; luego
sin consultar, la vida decidió por nosotros.
La mía se hizo añicos muy temprano,
la tuya resistía a duras penas,
pero siempre acechaba
el beso primerizo y otras cosas
que quedaron pendientes.

Lo sabíamos ambos aquel día
que el azar nos reunió con otra luna
en aquellas callejas estrechísimas.
Ya nos faltaba poco
para cumplir cincuenta y a la espalda
dos mochilas repletas de fracasos.

Y la noche acabó como debía,
disolviendo el pasado y las tristezas
en semen, en saliva y en sudores,
en besos y en tequieros a destiempo.

Fumando un cigarrillo preguntaste
que por qué lo dejamos cuando entonces,
y yo me puse cínica y te dije
que a mí también me habrías engañado
tal vez con la mujer con la que vives.

Y que casi prefiero ser la otra.

lunes, 18 de junio de 2018

MENTIRAS

Cuando aprenda a mentir le contaré a la gente
que no te echo de menos,
que ya no pienso en ti ni me pregunto
dónde andarán tus pasos ni en qué cuerpos
morirán tus abrazos,
que no sé si estás vivo ni me importa,
que es mentira que te haya dedicado
ni siquiera un minuto de mi sueño,
que nunca me fijé
en tu modo de andar, ni me di cuenta
de cómo me miraste
apoyado en la barra de aquel bar de Latina,
que jamás me dormí
abrazando desnuda a tu fantasma.
Es más, que no te amé, que solo fuiste
un juego entretenido. Y les diré también
que no volví a acordarme de aquel único beso,
que pasó por mis labios con más pena que gloria.

Pero eso, mi amor, será, como te digo,
cuando aprenda a mentir. Por el momento
más vale que me calle.

jueves, 14 de junio de 2018

lunes, 11 de junio de 2018

TATUAJE

A falta de tus brazos
me he tatuado tus versos en mi cuerpo.
Trepan como la yedra por mis piernas
y anidan en mi vientre
como si fueran pájaros heridos.

Algunos se me enroscan
con dos vueltas o tres en la cintura,
y una leve asonancia, apenas perceptible,
me decora el ombligo como un piercing.

Suben por mis colinas las estrofas
que me hablan de tu ausencia y brotan a su paso
adormideras rojas; me refugio
en deliciosas alucinaciones.

Otros versos dibujan la forma de tu boca
y el humo alejandrino de un cigarro.
se eleva hasta mis ojos. Escritos en mis párpados
hay dos endecasílabos con hermosas mentiras
y baja por mi espalda una interrogación
tan larga como el tiempo que perdimos.

lunes, 4 de junio de 2018

POR LO VISTO

Y me coge un deseo de vivir
y ver amanecer, acostándote tarde,
que no está en proporción con la edad que ya tengo.
(Jaime Gil de Biedma)

Por lo visto, mi amor, ahora ya no toca,
ya se pasó el momento de intentar otra vida
y debemos rendirnos sin presentar batalla,
asumir la derrota sin que siquiera quede
una huella en mi piel ni el rastro de tus dedos
ni el peso de tu cuerpo ni el sabor de tu lengua.

Pero cómo se olvida lo que no ocurrió nunca
si este sueño es más cierto que algunas realidades,
si ese abrazo que nunca pudimos regalarnos
es más tierno que todos los que fueron
verdad incuestionable, si es tu beso imposible
muchísimo más dulce, muchísimo más húmedo
que todos esos besos que he olvidado.

Si es tu voz la que escucho cuando solo hay silencio
en mi casa vacía, en mi cuarto desierto,
en mi cama sin ti cuando empiezo a dormirme,
dime cómo podría evitar que mañana,
cuando abra los ojos, sea otra vez tu nombre
la primera palabra que se asome a mis labios.

Por lo visto este mundo guarda dentro otros mundos
que se miran de lejos pero no abren sus puertas,
cada uno en su sitio sin osar cambiar nada
ni escalar ningún muro ni apartar los biombos
ni derribar barreras ni quebrar los cristales.
Apenas vislumbrarnos, esperar con paciencia
que se muera el deseo y llamarnos cobardes.

Además, por lo visto, no tenemos edad,
Ya no es momento, amor, y sin embargo
es ahora, de pronto, cuando estamos más vivos.

sábado, 19 de mayo de 2018

A RATOS


Hay ratos que te odio
y que te mataría muy despacio,
ardiendo lentamente entre mis piernas.

Hay ratos que te amo
como a una ensoñación,
como aman los ángeles sin sexo.

jueves, 17 de mayo de 2018

Y PARA QUÉ

Y para qué escribir si ya está todo dicho,
si aquel atardecer que vimos juntos,
perdidos en la cama,
fue mucho más hermoso
que el más embaucador de los poemas,

si me siento incapaz de describir
la humedad de tu lengua
y aquella risa floja que nos acometía
-sin saber ni por qué y era por nada,
simplemente porque éramos felices-
cuando después de amarnos
fumábamos a medias el penúltimo.

Ni cómo me gustaba que me vieras desnuda
y sentir tu deseo navegándome.
Entonces lo sabía. Sabía que mi cuerpo
era más elocuente que todas mis palabras.


lunes, 14 de mayo de 2018

UN INSTANTE


Todo ocurrió en apenas un instante.
Nuestras bocas estaban
a mil revoluciones de deseo
y unos pocos centímetros.
Y a un abismo de vida.

Yo me pasé la lengua por los labios
y tú, por hacer algo,
te mesaste la barba levemente.

Luego nos separamos,
dijimos hasta pronto
y nos dimos un beso en la mejilla
así, como se besan los amigos.

viernes, 11 de mayo de 2018

CONTRADICCIÓN

No alcanzo a comprender
esta contradicción entre mi cuerpo,
derrotado, cansado, dolorido.
y esta urgencia imperiosa de tenerte.

No alcanzo a comprender
que cuánto más me duela más te ame.

lunes, 7 de mayo de 2018

CUMPLEAÑOS

Me gusta el mes de mayo
y este número siete un poco bíblico
en que le dio a mi madre por nacerme.

Por lo visto ese día —me han contado—
que mi padre no estaba
fumando en el pasillo de la clínica,
era el mar el que oía sus rezos y acogía
el humo de un cigarro tras otro en la cubierta.

En este cumpleaños de dos mil dieciocho,
cuando cumplo una edad
que me acerca a la muerte sin remedio,
tengo que recordarle aquella madrugada
en que su soledad se disolvía
en la espuma de mar que cortaba la proa.

Nunca nadie escribiera una declaración
de amor como la suya: “Viva
la madre que te parió”, aún puede leerse
en aquel telegrama que a mi nombre,
a nombre de su hija, borroso y enmarcado,
hoy cuelga en mi pared.

Ya va quedando menos. Hoy miro los tesoros
que guardo aquí, en mi casa,
tan pequeña y tan cálida,
tan hecha a soportar mis soledades.

No me podré llevar mi música y mis libros,
ni tan siquiera aquellos dedicados 
por la gente que amo.
Y a lo mejor me dejo algo que me delate, 
por ejemplo tu nombre
escrito con el dedo sobre el polvo.

Violarán mis secretos
cuando yo no esté aquí para negarlos.

Por eso en esta noche
en la que todavía estoy a tiempo
quiero ser yo, con mi voz y mi carne
-y no ningún curioso entrometido-
quien te diga al oído que te quiero.

domingo, 6 de mayo de 2018

PRIMAVERA

Me parece imposible que estés tú tan ajeno
a esta primavera que, a deshora,
ha irrumpido en mi otoño, que no oigas mis latidos
que parecen campanas resonando en mi pecho,
ni te llegue el aroma
a cantueso y a jara que me envuelve
si te pienso a mi lado.

¡Es todo tan absurdo!
Esta sonrisa idiota que dibuja mi boca
tan solo por saber que estás en algún sitio,
no quiero ni pensar cómo sería
si acaso fuera cierto.

viernes, 27 de abril de 2018

CUÉNTAME

Cuéntame lo que ignoro de tu vida.
Cuéntame las historias
que te hicieron feliz o te mataron.

Cuéntame qué soñabas cuando niño,
las angustias que ocupan tus insomnios.

Cuéntame qué dolores te arrancan una lágrima
y qué te hace reír aunque no quieras.

Cuéntame esas pequeñas cosas que te emocionan
y qué viles miserias provocan tu desprecio.

Cuéntame todo tú, todo tu mundo
que yo te escucharé sin decir nada,
me dejaré impregnar 
de tu voz, de tus gestos y tu risa,
para que luego un beso
te quite la palabra de la boca.

jueves, 19 de abril de 2018

DE ESTRENO

Me gusta el primer trago de cerveza
cuando penetra helado en mi garganta
para engañar la sed de ti, que me está ahogando.

Y profanar la nieve con mis huellas
por si acaso te diera por seguirme la pista.
Y romper con mi cuerpo
la superficie inmóvil de las aguas
para dejarte un rastro de humedades.

Y me gusta estrenar amaneceres
cuando aún permanecen las gotas de rocío,
el campo huele a jara y a retama
y yo te echo de menos.

Me gusta emborronar la blancura del folio,
corregir y tachar hasta dar con el verso 
en el que tú adivines dos palabras
que no tuve valor para decirte.

No sé de dónde viene
este afán infantil de estrenar cosas
y llegar la primera a ningún sitio. 
                                                   Sin embargo 
a tus brazos, amor, quiero llegar la última.
Quiero llegar a ti para quedarme.

sábado, 14 de abril de 2018

SIRIA

¡Corred, corred, corred!
Atravesad las nubes de polvo y los cascotes,
No miréis hacia atrás,
a donde ayer estaba vuestra casa,
quizá os habéis dejado vuestras ropas tendidas,
quizá en vuestra cocina aún hierven las lentejas
y el fuego se ha mezclado
en una misma llama con las bombas,
pero qué importa eso.

¡Corred, corred, corred!
Coged lo indispensable en un hatillo,
tomad a vuestros hijos en los brazos
y corred sin parar hacia la línea
que delimita el mundo que os acoge
en confortables campos.
Luego ya iremos viendo
qué hacemos con vosotros, de momento 
a Turquía le hemos pagado bien,
desapareceréis de nuestra vista.

¡Corred, corred, corred!
Huid mientras podáis de los aviones,
huid del gas sarín que os envenena,
huid del dictador, tan conocido,
tan vuestro, tan de siempre,
huid de los rebeldes o del ISIS
huid de las potencias que vienen a salvaros.

¡Corred, corred, corred!
No os preguntéis siquiera quién os está matando.

viernes, 13 de abril de 2018

ABUELA

Cuando miro las fotos de hace tiempo
descubro que tenía unos ojos más grandes,
con un brillo distinto
que creo que venía de un futuro
repleto de promesas, y mi boca
parecía un imán para los besos.

Tenía un cuerpo apenas de muchacho,
que nunca fue gran cosa,
-me faltaba algún kilo y ciertas curvas-
pero aún así soñaba con caricias
que no fueran pecado, a ser posible.

Todo eso quisiera regalarte
pero ya no lo tengo, solo queda
un par de cervicales de titanio
unos huesos que crujen como madera vieja,
un mordisco que duele
donde antes estaba mi cintura
y una vida cargada de fracasos.

También tengo seis nietos,
que ignoran que su abuela
fue una vez la princesa de los cuentos.
Y eso no es lo peor: tampoco saben
que a veces las abuelas se enamoran.

jueves, 12 de abril de 2018

LO DE LIBERTAD

Así lo contó Valentín Martín y yo no le voy a cambiar ni una coma. Solo añadiré que fue una tarde deliciosa y me sentí feliz.

Libertad 8 íntima y ardiente para acoger en la tarde de un abril amedrentado a los poetas Ana Montojo y Rodolfo Serrano y al cantautor Antonio Sanz: una mujer y dos hombres cabalgando todas las tentaciones que caben en los lomos secretos de la poesía y la música.

Nunca vi dos poetas que se pareciesen tanto. Y el cantor cantó todo lo bello, fuese pecado o no.

Quiero decir que gozamos porque resonaban los versos sobre nuestras mesas al son de una guitarra, sin que J.M. Barbot, Carmen Bermejo, Paco Caro, o Ricardo Galán abriesen la boca sino es para bramar un jolgorio o rezar en voz alta los sueños.

Tantas veces hemos sido felices allí que parecemos un estribillo de libertad en ese café donde los esqueletos de los ferroviarios rebeldes conspiraron hace cien años contra el rey y ahora vigilan si somos fieles o no a la historia que guardan sus muros.

Tranquilos, hermanos, que la heredad está a salvo. Acaban de demostrarlo Ana, Rodolfo, y Antonio con su mensajes de amor a todos los que más lo necesitan y el grito de una memoria de hoy exacta a la de ayer.

El sueño no se ha desvanecido, la pasión no ha huido, y no queda el recuerdo del amor sino el mismo amor.

Mientras ellos recitaban o cantaban la pureza de una tribu se sumó con la espesura de un hermoso silencio tan parecido a la devoción.

En Libertad 8 la libertad sigue de pie.

¡Gracias, Val!

martes, 10 de abril de 2018

JURAMENTO

¡Y yo que había jurado
no volver a querer a nadie nunca
y convertirme en piedra berroqueña,
vestir mi corazón
del brillo y la dureza del diamante..!

Pero qué puedo hacer
si me miras así, como me miras,
si me apartas el pelo de los ojos
y me rozas la cara queriendo sin querer,
diciendo sin decir, como escondiendo
en un raro silencio las palabras.

Pero qué puedo hacer con este frío,
si estoy despierta y sola, golpetea
la lluvia en mi ventana y ya han dado las cuatro,
si la noche se alarga y el insomnio
una vez más se adueña de mi cama.

Compréndelo, mi amor,
no tengo más remedio que quererte.

lunes, 2 de abril de 2018

POR SI A ALGUIEN LE INTERESA

Por si a alguien le interesa, el miércoles 11 de abril tendré el lujazo de recitar junto al gran Rodolfo Serrano, con la voz y la guitarra de Antonio Sanz.
Será en Libertad, 8, a las siete de la tarde.

jueves, 29 de marzo de 2018

EL OLVIDO

Lo más triste de toda nuestra historia
no fue la incomprensión ni el desencuentro
ni esa forma sutil de hacernos daño
ni el silencio cargado de reproches
ni siquiera el dolor definitivo
de saberlo imposible, ni el absurdo
de aquella despedida sin mirarnos.

Lo más triste de toda nuestra historia
fue despertarme sin pensar en ti
y aprender a vivir sin recordarte.

domingo, 4 de marzo de 2018

ERA MI PRIMO



https://politica.elpais.com/politica/2018/03/03/actualidad/1520079336_341562.html
Todavía estoy conmocionada con la noticia. Era un hombre bueno y era feliz. Hace poco, en septiembre pasado, celebramos una "montojada" (reunión de primos Montojo) en Cádiz. Javier, lógicamente estaba allí y nos sirvió de guía de lujo en nuestra visita al Real Instituto y Observatorio de la Armada, donde nos explicó con todo lujo de detalles la historia y los instrumentos allí conservados. Además de un hombre feliz era un erudito en lo suyo. 

Ayer murió, de forma absurda, cayendo al mar desde el buque de investigación oceanográfica Hespérides, en el que se encontraba en el marco de una expedición científica.

Queda María Jesús, su mujer y Alba, su hija que esperaban en Cádiz su regreso. Y queda su madre, mi tía Rosina, una mujer valiente que amaba la vida y nunca se ha rendido a pesar de otro terrible golpe recibido hace unos años con la desaparición de otra hija en accidente de tráfico. La vida -y la muerte- a veces se ensañan especialmente con algunas personas. Hoy es una anciana a la que este mazazo la ha dejado sumida en el silencio, petrificada en su dolor.

No puedo decir nada más. No me las puedo quitar de la cabeza.

martes, 27 de febrero de 2018

EL DE DESPUÉS

Cuando apagó el cigarro se dijo que era el último
como lo fue el abrazo con que se despidieron
después de que pisara contra el suelo
la diminuta luz agonizante.

Con el humo se fueron los besos, las promesas,
la lluvia que mojaba la memoria
de noches que guardaban el amor de la carne,
el que enjuga el dolor en otro cuerpo,
que ahoga entre gemidos la tristeza
que disuelve en saliva los sollozos
y los cambia en sonrisas, pero sabe
que la vida no acaba entre las sábanas,
que mañana saldremos otra vez
enseñando los dientes al futuro,
disimulando el miedo, las derrotas,
maquillando de luz las cicatrices.

No volverá a encender el de después
porque ya nunca habrá después de nada.

jueves, 22 de febrero de 2018

HUBO UN TIEMPO

Hubo un tiempo, hace tiempo,
en el que era inocente y vivía sin miedo,
también era feliz, aunque no lo sabía,
y tan feliz lloraba cada noche
-sobre todo en verano y luna llena-
sin saber del dolor, de los dolores,
que habrían de venir, inexorables,
a matarme despacio y a la larga.

Hubo un tiempo, hace tiempo, en que desconocía
que odiar era tan fácil, que el cariño
podía diluirse en un instante
sin siquiera un pellizco de memoria
que la palabra amigo era tan leve
como las hojas muertas en otoño.

Hubo un tiempo, hace tiempo,
en que yo no medía mis palabras
ni miraba a los lados con recelo
antes de pronunciarlas. Por entonces
sentía mi país como mi casa
de par en par abierta para todos.

Hubo un tiempo, hace tiempo,
en que la soledad era el ocaso,
esa dulce nostalgia de la tarde
en que los grillos cantan su salmodia
mientras el sol se pone tras los montes,
pero no el abandono ni el olvido.

Hace tiempo hubo un tiempo
en que la gente hablaba de sus cosas
-y no de lo que mandan los que mandan
ni dictan tertulianos mercenarios
pagados por los unos o los otros-

y en el que nadie andaba por la calle
enseñando un cuchillo entre los dientes
y lloraba y reía y se contaba
que tiene al niño enfermo,
que no le llega el sueldo al día quince
que por fin se ha besado con quien ama.

Hace tiempo hubo un tiempo
en que las buenas gentes se querían.

sábado, 17 de febrero de 2018

DESAYUNO

Con el café humeante mira por la ventana
el parque en el que corren unos perros,
los columpios sin niños; a esas horas
un viejo que se esfuerza
en hacer a su edad los ejercicios
que le ha indicado el médico
en esos aparatos infernales.

Una madre muy joven
empuja la sillita de un bebé
y arrastra de la mano
a otro muy pequeño que se queja
-mamá, no corras tanto, parece que le implora,
pero ella acelera, tiene prisa,
la van a sancionar en el trabajo.

La radio da noticias de política,
de ciertos contubernios vergonzosos,
de juicios a ladrones,
a corruptos chulescos que se ríen
en la cara del pueblo que los vota.
Discuten tertulianos,
periodistas muy listos; solo quedan
unos pocos minutos de programa
y llegan los anuncios de coches y seguros.

Unos segundos antes de cerrar
dicen, como de paso,
que ha muerto otra mujer asesinada
y un chico transexual
se ha suicidado con dieciséis años.
Mensaje de una agencia inmobiliaria
y dan el resultado del partido.

Se sirve otro café. Mira por la ventana
la vida de la gente; parece que hace frío
pero seguramente al mediodía
el sol calentará los corazones.
En el pecho le bulle como una rabia antigua,
que le empapa los ojos. Está sola
y se permite el lujo de llorar sin vergüenza.

Después de tres cigarros,
entre el humo y las lágrimas
casi no ve la calle. Hace recuento
de las obligaciones de ese viernes.
Una vez más hay que empezar el día.

viernes, 16 de febrero de 2018

PALABRAS

A veces las palabras me dan miedo
-vida, amistad, amor, esperanza o justicia,
desilusión, dolor, fugacidad, memoria-
las que digo, las que leo, las que escucho,
las que callo y me infectan la garganta,
las que pasan silbando igual que proyectiles,
las que hicieron promesas inviables,
las que dije algún día sin saber
que nunca llegarían a ser ciertas
y las que me dijeron tomándome por otra.

Las que muerden mi boca y luego ríen,
las que no entiendo y las que no me entienden.

Las que veo a través de tu mirada
pero no las pronuncias, 
las que intuyo en silencio 
al borde de tus labios.

viernes, 9 de febrero de 2018

PANORAMA DESDE EL TREN

En sentido contrario a mi mirada
corre la tierra, el cielo, campanarios
de iglesias de Castilla,
los árboles desnudos y retazos de nieve
como algodones gélidos.

Y escribo en el reverso del billete
que llevo tiempo sin saber de ti,
que te engulló una sima de silencio,
que no sé dónde estás ni lo que piensas
de aquella absurda noche
que atacó por la espalda y nos rendimos.

Y ahora ya no sé si fue verdad
o solo un sueño húmedo.

Me está pidiendo el cuerpo
un beso y un cigarro.
Fumar está prohibido
y tú no estás aquí ni se te espera.

sábado, 13 de enero de 2018

DESALIENTO

Qué te voy a decir que tú no sepas,
si ya está todo dicho,
cómo voy a inventar otras palabras
para nombrar de nuevo lo de siempre
cómo voy a escribir poema alguno
que te hable amor sin repetir
esas cosas tan dulces que dicen los amantes,
cómo te voy a hablar del frío de mi piel,
que te invoca aterida entre las sábanas,
sin que me salga un pésimo poema.

Compréndeme, no tengo
ya nada original que pueda enamorarte.
Quizá solo podría ofrecerte un cigarro
y relatarte algunos despropósitos
y una vida cansada
que me ha traído hasta este desaliento.

Sin embargo yo sé que podría quererte
a poco que me dejes, solo con que escucharas
todas las penas que te cuento a solas
sin que tú te imagines
que estás conmigo en muchas de mis noches.

Sin embargo yo sé que podrías quererme
solo con que miraras más dentro de mis ojos,
más dentro de la risa, más dentro del abrazo
y vieras la ternura que a veces se me escapa
como se escapa el agua de una cesta.

Sin embargo yo sé que nunca lo sabremos.