sábado, 31 de diciembre de 2011

COSAS QUE NO SABEMOS

A Carlos

Estábamos tan sordos
que ni siquiera oímos tu silencio.

Estábamos tan ciegos

que no vimos tu mueca de amargura.

Hoy tu voz de papel
retumba en los rincones;
                                     no sabemos
cómo silbaba el viento a la hora exacta
en que te diste cuenta de que el mundo
se te había quedado tan pequeño
y que las primaveras se suceden
con la misma tristeza que el otoño.

Ya todo estaba hecho.


                                    No sabemos
cuándo se te cerraron los oídos
al canto de tus pájaros
y tu jardín ubérrimo se tornó inhabitable,
cuándo se vino abajo tu casa de muñecas.

Ni en qué lugar inhóspito viviste

ni en qué anónima piel se helaron tus caricias.

                                   No sabemos
si alargaste la mano hacia la nada
mientras todos dormíamos.

sábado, 17 de diciembre de 2011

EL CARDO BORRIQUERO

Se yergue contra el cielo
con fingida arrogancia
enseñando sus pinchos, por si acaso.

Está siempre en peligro de romperse
con la más leve ráfaga,
la ausencia de algún nombre,
una mirada ciega 
o el estridente grito de un silencio.

Disfraza sus miserias con espinas
que amenazan los dedos de los niños
pero son de mentira, tan endebles
que ni siquiera saben hacer sangre
salvo cuando las vuelve hacia sí mismo.

El más ligero golpe lo doblega
hasta morder el polvo;
es tan débil que apenas se sostiene,
sin embargo presenta sus agujas
para encubrir el miedo al desamparo.

Y a veces se camufla entre las flores,
intenta perfumarse con su aroma,
confundirse en su hermoso colorido
para que nadie advierta que está solo.

lunes, 5 de diciembre de 2011

FE


La muerte no me llena de tristeza,
las flores que saldrán de mi cabeza
algo darán de aroma.
(Javier Krahe El Cromosoma)

Hace tiempo creía
en un Ser poderoso que me amaba
y era reconfortante pensar que las tristezas
tenían un provecho, incomprensible
para mi limitada inteligencia,
pero esperanzador:
por lo visto, todo era por mi bien.

Estaba protegida
por los divinos brazos, mientras otros
-desdichados impíos-
tenían que jugársela a una carta,
luchar contra el destino
sin más ayuda que sus propias fuerzas.

Me dijeron también
que esto no se termina con la muerte,
-por si alguien pensara en el suicidio-
que nos viene otra vida,
eterna, para colmo,
sin dolor y sin hambre ni injusticias
ni enfermedad ni guerras,
siempre que confiemos en la Misericordia.

Largo me lo fiaban los profetas.

Sucede, sin embargo, a estas alturas
que está una tan cansada
de ver alrededor calamidades
que no es que ya no crea -¡Dios me libre!-
sino que me estremece pensar en otra vida;
eterna, para colmo.

lunes, 28 de noviembre de 2011

PROXIMO RECITAL

El próximo miércoles 14 de diciembre, en la Biblioteca Histórica de la U.C.M. "Marqués de Valdecilla" cuatro mujeres poetas ofreceremos el recital

VISIBILIZANDO A LAS POETAS

El acto lo patrocina la editorial Cuadernos del Laberinto y nos presentará José Elgarresta.

Será a las 19 horas. Calle de Noviciado, 3.

Las lecturas serán en el orden que aparece en el cartel, finalizando Paloma Soria que, además, pondrá un toque musical cantando sus poemas.

Estáis todos invitados.

sábado, 19 de noviembre de 2011

EL PARTIDO

Es raro gritar ¡goool! en solitario,
la voz suena como algo improcedente
en medio del silencio, solo roto
por el ronco vibrar de la nevera
y ese maldito grifo
que no termina nunca de cerrarse.

Atentamente escucho el ascensor:
creo que se ha parado en el segundo
y antes pasó de largo por el quinto.

Pero me he puesto en pie como otras veces,
como otras veces he gritado ¡goool!
abrazando al vacío
y he apretado los puños como siempre.

Ahora va a resultar que no estoy muerta.

Hoy he vuelto a fumar, aquí hay partido;
aún le puedo marcar algunos goles
a esta jodía vida.

Aunque sea en el tiempo de descuento.

AGUAS ESTANCADAS

Acaban de pasar las seis y diez
y ya está anochecido
una luz indecisa se derrama
como si fuera aceite.

Sin remedio resbalo hacia la duda.


Va todo muy deprisa, no recuerdo
desde cuándo estoy muerta,
cuándo se me ha secado el corazón,
cuándo se me pudrieron los dolores,
cuándo las viejas lágrimas,
como aguas estancadas,
se me quedaron dentro para siempre.

No hay prisa, nadie aguarda
ni falta que me hace,
                                 así el fracaso
invadirá el sofá sin miramientos
y podrá apoderarse del mando de la tele.

Y después de cenar algo de régimen
para cuidar la línea a la tristeza,
la soledad sin trabas,
dueña por fin del centro de la cama,                   
morirá a pierna suelta.*

*Me he permitido tomar prestado de nuestro querido Zuñi este último verso.¡Qué le voy a hacer si él lo dijo antes!

miércoles, 16 de noviembre de 2011

EL DIENTE DEL CABALLO

A caballo regalado
no le mires el diente.
(Refranero popular)

No preguntes por qué;

te amo y eso es más que suficiente.
No busques los motivos
es posible que ni siquiera existan.

No podría adorarte igual que a un dios
y al tiempo estremecerme entre tus brazos,
ni deshacerme en mieles como ofrenda
solo por gratitud
ni entregarte mi vida, boquiabierta
ante la magnitud de tu intelecto.
 
No investigues por qué corren los ríos

o cambia de color el firmamento,
no examines los pliegues que conforman
nuestras contradicciones,
afortunadamente
hay pasiones que escapan a la lógica
y a pesar de nosotros sobreviven.

Si la fortuna nos eligió a ciegas
dejémonos llevar.

No saquemos la lupa

para mirar el diente del caballo.

domingo, 13 de noviembre de 2011

EL "BLAS"


A los que no pudistéis asistir os dejo una pequeña reseña del acto del jueves pasado y a todos los que estuvistéis acompañándome quiero daros las gracias una vez más. Para mí fue una tarde noche absolutamente inolvidable por varias razones. Primero por dar  una alegría a mi madre, que hizo el enorme esfuerzo de estar allí y creo que no me equivoco si digo que lo pasó muy bien.

Las intervenciones del grandísimo poeta José Luis Morales y de Sabina de la Cruz, fueron espléndidas, de una gran categoría tanto literaria como humana. José Luis dijo entre otras muchas cosas:

Y la poesía, la buena poesía, es el arte de decir mucho con pocas palabras, de sugerirlo todo sin mencionarlo casi. No se trata de elegir vocablos con pedigree lírico, cultismos rebuscados, arcanos del diccionario. La poesía no está en la rareza de su léxico, ni en lo insólito de sus expresiones. Al contrario, la poesía está precisamente en la sencillez con que se dice lo que nunca antes había sido dicho así, lo que nunca antes había sido sentido así. 

Y Sabina que, dicho sea de paso, es una persona adorable que no me extraña que tuviera a Blas de Otero durante toda su vida comiendo de su mano, me regaló palabras como éstas:

En sus versos he encontrado SOLEDAD (poblada de sombras que un dia fueron amadas o nos amaron) y DOLOR. Pero también, y con frecuencia, una veta de ternura, expresada con un lenguaje desgarrado y refrescante, en formas coloquiales y cotidianas. No hay arrepentimiento, sino una valiente aceptación de las propias equivocaciones o renuncias, envueltas en una irónica mirada.

Comprenderéis que escuchando estas cosas, una haya engordado al menos un par de kilitos. Si a eso unimos que estuve rodeada de toda la gente que quiero, pues como dije allí, miel sobre hojuelas.

Y la intervención de mi nieto Jaime cuando gritó ¡ABUELA ANA! en medio de tanta seriedad puso el toque divertido. ¿Qué más se puede pedir?

Pues eso, que intentaré alcanzar el nivel poético a que me obliga este premio, aunque insisto con Groucho Marx en que no sé si me conviene entrar en un club que admite a gente como yo.

martes, 1 de noviembre de 2011

¡FELIZ CUMPLEAÑOS, MAMÁ!

Yo quiero un caballo negro
y unas espuelas de plata
para alcanzar a la vida
que se me escapa,
que se me escapa.
(Atahualpa Yupanqui)

Hoy es un día feliz, mamá, porque cumples noventa años.

Hoy es un día triste, mamá, porque cumples noventa años.

Así es la vida, una pura contradicción. Y tenerte aquí, entre nosotros, con esa privilegiada lucidez tuya, es un lujazo y un motivo de alegría. Pero también sé que esa privilegiada lucidez tuya no te permite disfrazar la realidad y que tu proverbial rebeldía te impide aceptar con plácido conformismo las inevitables limitaciones físicas que conllevan tus nueve décadas.

Yo sé que quieres irte porque no te gusta lo que ahora te toca. Pero también sé que quisieras galopar a lomos de ese caballo negro y dar alcance a todo lo que ya se te ha ido. A todos los que ya se te han ido. Quisieras alcanzar a la adolescente de 1936, enardecida por los ideales en los que siempre creíste, hasta ahora mismo. A la guapa, inteligente y coqueta mujer de los primeros cuarenta, adorada por el elemento masculino. A la recien casada, a la madre primeriza, incluso a la abuela joven que muchos tomaban por madre de mi hijo, tu primer nieto. A tus padres, a papá, a Nena, a Jaime. Picarías las espuelas de plata para alcanzar con el lazo a aquel chico tan listo, tan guapo, tan ingeniero que era tu hermano y que ahora no reconoces en ese anciano perdido en el alzheimer en que la vida lo ha convertido. 

Y quisieras atrapar con el lazo los sueños que no llegaron  a cumplirse. Pero vamos a ser serios, mamá. No hay motivo de queja. Cierto que en noventa años da tiempo a ver muchas cosas, buenas y malas, y en nuestra familia -como en casi todas- ha habido de ambas a manos llenas. Y además tú has vivido como tuyas las penas que nos correspondían a los demás en primera instancia, que hasta me entraban celos de que lloraras a Jaime tanto como yo. -Es que -recuerdo que me dijiste- mi pena es doble porque lloro por él y por ti. Por él porque le quería muchísimo y ya no le tengo y por ti porque lo peor para una madre es ver a su hija como yo te estoy viendo a ti. Me dejaste sin respuesta, tenías razón; solo que yo también lloraba por ti, era un círculo vicioso del que parecía que no saldríamos nunca. Pero, mira, salimos. Y hoy Jaime es un recuerdo dulce que nos hace sonreír a todos, a ti también.

Tienes hijos y nietos de todos los colores ideológicos, con muy diferentes maneras de vivir. Yo sé que unos te gustan más y otros menos. A mí también, mira por donde, aunque seguramente no coincidimos en las preferencias. Pero has respetado a todos con sabiduría y los años te han hecho cada vez más comprensiva -no quiero utilizar la palabra "tolerante" porque me parece de una insufrible prepotencia ¿quién es nadie para tolerar o dejar de tolerar nadie?- y por encima de las diferencias siempre has puesto el cariño y has sido capaz de meterte en las diferentes pieles de cada cual.

Hoy nos vamos a jartar de llorar, lo estoy viendo venir. Pero van a ser unas lágrimas limpias, sin dolor; hechas de emoción y de gratitud; a ti y a eso que tú llamas Dios y yo llamo simplemente la vida, que nos ha dado tanto.

Quiero, mamá, que escuches bien atenta

un soneto tal vez inoportuno,
mas si te pones un poco contenta
de mis deseos habré logrado alguno. 

Si naciste en el año veintiuno
y si no me ha salido mal la cuenta
-lo he calculado desde el desayuno-
hoy, lo quieras o no, cumples noventa.

Aún mantienes el mismo poderío
que demostraste en todas tus edades
y a todos nos arrancas un gemío,

emoción en enormes cantidades
e incluso algún que otro escalofrío
por tenerte y decir ¡FELICIDADES!
(La niña de la foto es mi madre. Hoy cumple 90 años y sigue teniendo los mismos ojos.)(Soneto que le leeré hoy, en la fiesta que le hemos preparado sus hijos, nietos y bisnietos) 

miércoles, 26 de octubre de 2011

LA NOCHE ATERIDA

La penumbra dibuja dos figuras inmóviles
envueltas en sí mismas,
muertas bajo la colcha.

Un frío escurridizo,
inmune a la caricia y al abrazo,
se desliza en el lecho.

Desolador silencio sin memoria del gozo,
preñado de tristezas, de palabras
que hieren con cuidado,
como solo es posible herir a quien se ama.

Es la inmisericorde desazón
del abismo insalvable
que suele interponerse entre dos cuerpos
cuando es el amor propio
el que dicta las leyes de la carne.
(Dibujo cedido por Roberto Villar Blanco
Nada que decirte)

viernes, 21 de octubre de 2011

CAYÓ EL TIRANO

Por fin cayó el tirano
despojado de túnica y turbante,
inerme en su patético desnudo
sucio de sangre seca,
el rostro deformado a golpes de culata,
tumefactos los párpados,
colgantes los despojos inmortales,
sin huríes, sin jaimas, sin fortuna,
ni hipócritas halagos de países
genuflexos ayer, sin ir más lejos.

Por fin cayó el tirano
rodeado de cámaras que graban la ignominia
del hombre transformado en alimaña.

Por fin cayó el tirano;
sus verdugos levantan los fusiles,
celebran en las calles la victoria,
la nueva sinrazón del odio nuevo.
(Dibujo cedido por Miguel Villar

martes, 18 de octubre de 2011

UNA PREGUNTA

Si nunca vimos juntos
que se acercara un corzo a nuestra puerta,
ni compartimos un amanecer
revestido de otoño
ni un crepúsculo ardiente ni una luna,
si la belleza siempre nos ha encontrado a solas,

me pregunto
por qué invade esta casa tu inaccesible imagen
lo mismo que las huellas en la nieve
rememoran la arena de la playa,

me pregunto
-pero se me resiste la respuesta-
por qué te echo de menos precisamente ahora,
antes de dar las diez de la mañana.

domingo, 2 de octubre de 2011

LO QUE QUEDA DE MÍ

Como todos los jóvenes yo vine
a llevarme la vida por delante.
(Jaime Gil nde Biedma)

Hoy regreso al pasado
a recorrer un tiempo envuelto en brumas
para buscar a ciegas
lo que de mí quedó entre sus escombros.

Y encuentro algunas viejas emociones
fosilizadas como los insectos
atrapados en gotas de resina.

Aún percibo el antiguo escalofrío
de la espera infinita
del amor impalpable,
inmaterial, secreto,
que inundaba las noches de luces turbadoras.

Aún reconozco,
mezclado en la prosaica realidad,
un residuo de sueños
que quizá me mantiene un poco viva,
que quizá me alimenta
para seguir creyendo en lo imposible,
que quizá me rescata
de la tristeza yerma y resignada.

Entre la niebla encuentro algún vestigio
de mi reputación y mi cintura,
de lo que fui
antes de convertirme
en un superviviente del naufragio,
porque al final la vida
se me acabó llevando por delante.

lunes, 19 de septiembre de 2011

UN DÍA COMO TANTOS

Está acabando el día y tengo que decirte
que ha resultado ser como otros tantos
desde la fecha incierta
en que me acostumbré a tu absurda muerte.

Es día diecinueve y no ha ocurrido nada
que no ocurriera ayer o hace tres años;
la vida ha continuado como siempre,
sólo la misma rabia silenciosa
de tus fotos estáticas,
de tu sonrisa quieta,
de la voz inaudible de tu ausencia.

Y ya no sé siquiera si me duele
o soy otra mujer distinta de tu madre;
ya no sé lo que queda de mi llanto,
se ha mezclado con otros
que hoy impone la ley del calendario.

Me estoy haciendo vieja mientras tú
sigues siendo tan niño como antes.
Tus amigos son hombres ya crecidos,
los veo y sólo pienso: así serías,
con el condicional eterno, inevitable.

Y es que la vida
ha seguido, mi amor, como si nada.

lunes, 12 de septiembre de 2011

DOS EUROS

La anciana tenía buena pinta; cuidadosamente vestida con un conjunto mil veces lavado que bien podía ser el de los domingos, chaqueta y falda de color blanco o beige muy pálido con un estampado menudo en negro, o a lo mejor era marrón; bien peinado su pelo blanco, esa noche se había puesto los bigudíes; zapatos ortopédicos. Su cuerpo formaba un ángulo casi recto, encorvado desde la cintura; su mano derecha se aferraba a una muleta.

Dos mujeres -seguramente madre e hija- una joven y la otra de esa edad indefinida que puede abarcar desde los cincuenta a los sesenta y pico, charlaban de sus cosas plácidamente sentadas en una terraza delante de unas cervezas. Hacía muy buen tiempo ese domingo.

-¿Qué tal las vacaciones en la Toscana? -preguntaba la madre.
-¡Fenomenal, una verdadera gozada! Tienes que ir -respondía la chica joven entusiasmada.
-Imposible, estoy sin blanca -se quejaba la mujer madura- lo más que llego es a pasar una semana en Galicia, en una casa rural baratita.
-¡Pues anda que yo! -añadía la hija, señalando el borde deshilachado de sus pantalones- estoy tiesa, no puedo ni comprarme unos vaqueros nuevos; mira cómo tengo estos.

La madre y la hija siguieron conversando durante un buen rato de lo mal que está la cosa, del trabajo, de los amores; mientras, la anciana, apenas sosteniéndose sobre sus maltrechos pies, revolvía con la muleta entre la hojarasca amontonada en el surco del seto de aligustre que rodeaba las mesas. ¿Qué buscaría? pensaba la madre. ¿Un pendiente? ¿Quizá su alianza?

Casi terminando la caña no pudo resistir la curiosidad y se acercó a la vieja:

-¿Ha perdido usted algo? -le preguntó solícita- ¿Puedo ayudarla?

La anciana, torciendo con dificultad la cabeza y señalando con la muleta hacia arriba, respondió con gesto de consternación:

-Se me cayó por la ventana. Una moneda de dos euros y...

La mujer madura iba a echar mano al monedero, pero... ¿qué hacer? no era una mendiga, quizá se ofendiese si...

-¡Está aquí! -exclamó la hija levantando con júbilo la moneda que encontró entre la tierra.
-Pero... ¡si he mirado por ahí! -se asombró la anciana con los ojos sin color muy abiertos- ¡Ay qué alegría! ¡Muchas gracias, hija, muchas gracias!

Y se fue renqueando despacito, apoyada en su muleta. Sonreía.

-¿Qué le debo? -preguntó la madre al camarero.
-Poco dinero, sólo dos euros.

viernes, 2 de septiembre de 2011

POR SI ALGUIEN ME ESPERABA

Creo en ti,
anónimo enemigo o indescifrable amigo,
en todo lo que puedes hacer para cambiarme,
para secar al sol tanta tristeza que no tiene motivo y sí remedio.
(José Luis Zúñiga)



Sé que fallo mil veces cada día
a ti y a ti y a todos
los que de mí quizá esperaban algo
que no he podido dar
o no quise saber que lo esperaban.

Yo sé que casi nunca doy la talla,
que no estoy en el sitio ni a la hora
en que fuera mi abrazo necesario
y mi silencio se tornara sólido,
líquido o gaseoso,
pero diera calor a la tristeza
de todos los que amo,
y ni siquiera pueden sospecharlo.

Pero dejad que encienda un cigarrillo,
-uno más
y no sé ni me importa cuántos llevo-
y me sirva el penúltimo gin-tonic.

Prometo que mañana saldrá el sol
y una vez más haré buenos propósitos.

martes, 30 de agosto de 2011

EL PRESENTE

Hoy todo lo que escriba será un plagio
del anónimo verso endecasílabo
que tu aliento derrama por mi espalda
para borrarme el nombre y la conciencia,
las edades, las culpas y los miedos,
el pasado evidente y el futuro
que no quiero soñar por si se rompe.

Sólo soy este instante adormecido
en el cálido abrazo del presente.

miércoles, 24 de agosto de 2011

LOS OTROS

¿Podrías comprender
que no te quiero menos
por amar a la vez a mucha gente?

¿Podrías entender que lo que aprendo
de todos los demás,
de las vidas que amo, me enriquece?

¿Podrías apreciar
que yo soy la que soy
por todo lo que absorbo de los otros?

Ahora llego hasta ti
tan cargada de vida
que me duele la espalda,

tan cargada de muerte
que me sangran las manos
y los ojos me lloran ginebra a borbotones. 
Dibujo de Manuel Gago Quesada tomado de la red.

martes, 9 de agosto de 2011

EL ADIOS

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo.
Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas.
Por eso no esperes más, hazlo hoy...
(Gabriel García Márquez)

Toda la vida diciéndonos adiós,
siempre llegando tarde a nuestra cita;
nuestros caminos siempre se cruzaron
en el punto preciso del silencio,
ese desde el que no existe el retorno.

Solo una noche estuvimos a punto
de cambiar el sentido a nuestros pasos
y nos faltó valor
para saltar la valla establecida.

Quizá tuvimos miedo a disolvernos
en la gris realidad de la costumbre,
quizá quisimos preservar los sueños.

Nos hicimos mayores
volviendo levemente la cabeza,
diciéndonos adiós como el que muere.

Ahora,  
antes de envejecer definitivamente
nos damos el adiós incontestable.

Yo seguiré viviendo, siempre sigo.
Solo queda el intento
de encerrar nuestra historia en un poema.

martes, 26 de julio de 2011

LA FUENTE NUEVA

Dedicado a J.G.B.
porque se lo debía.

A mis dieciséis años conociste
la exacta dimensión de mi cintura,
la virginal tersura de mi vientre,
la adolescente fruta de mi pecho
sobre el banco de piedra de la fuente
donde muy poco antes
todavía cazaba renacuajos.

El cielo de Sigüenza en esa noche
dilapidaba estrellas como si le sobraran
y nosotros, en tanto,
perdíamos la cuenta de los besos.

Era todo demasiado perfecto,
despertamos la envidia de los dioses;
de unos dioses siniestros e implacables
que unos años más tarde y sin invitación
vinieron a instalarse en nuestra casa
y a robarnos la vida, el sexo y la ternura.

A ti te arrebataron el futuro,
te dieron el cambiazo
por otro hecho de sombras y amenazas
y te quedaste solo,
acosado en tu mundo indescifrable.

Y de mí consiguieron con paciencia
digna de mejor causa
-les costó veinte años pero al fin lo lograron-
que dejara de ser buena persona.

Perdóname si no estuve a la altura

de tu sin par mente maravillosa.
Perdona que me fuera huyendo de mí misma,
de la maldita suerte, del destino,
de no saber amar lo suficiente
para encontrar en ti
lo que anduve buscando por ahí sola.

¡Qué te voy a contar que tú no sepas
de mis palos de ciego,
de los clavos ardiendo a los que me agarré
para luego caer
de nuevo con las manos abrasadas!

Por si acaso el expolio fuera poco
los dioses del dolor se llevaron al hijo
y no pudimos ni llorarlo juntos.

Hoy,
que han pasado mil años
y la muerte escondida nos acecha,
déjame que reviva al menos esa noche,
saber que hubo un momento en que fuimos felices
sobre la piedra de la Fuente Nueva.
 

Y el cielo de Sigüenza
dilapidando estrellas a lo loco.

miércoles, 13 de julio de 2011

SUEÑOS

Pero lo que hay en mí que vale algo,
eso, ni lo pudiste sospechar.
(Gustavo Adolfo Becquer)
Me acerco a tu recuerdo con sigilo
no quiero despertar a tu fantasma,
solo yacer callada a tu costado
y revivir el beso que tú sabes.

Me pregunto
si también tú te pierdes en la noche
cuando las cosas no son como soñamos.

Pero no me lo digas, tengo miedo
a amarte demasiado y que luego no existas.

¡Es tan duro saber que ni sospechas
lo que de mí merece ser amado!

Déjame que te sueñe mientras duermes
con las defensas bajas,
permíteme soñar que tú me sueñas.

martes, 12 de julio de 2011

EL CRISTAL

Voy hacia ti con miedo,
presintiendo el cristal que nos separa.

Sé que está ahí,
que detendrá mi impulso de abrazarte,
pero aun  así me acerco por si hay suerte
y me vuelvo incorpórea y atravieso
la barrera de hielo que me quema.

Hace tanto calor en este invierno
que nuestras manos se han quedado mudas
y nuestra voz está paralizada.

Es necesario que una de estas noches
nos asalte una helada que nos funda,
que revienten las nubes,
que sobre nuestros cuerpos llueva a cántaros
y después la lujuria nos cobije.

Es preciso que el hielo nos abrase.

domingo, 10 de julio de 2011

EL DÍA QUE TE MATARON

Hoy te han matado y, rara paradoja,
te han devuelto a la vida
porque tus asesinos han logrado 
que de nuevo volvamos a ser jóvenes.

No venimos tampoco nosotros
ni de aquí ni de allá,
somos de cualquier sitio y cualquier tiempo.
desde donde se atisben las razones
que viste con los ojos cegatos de tu perro,
Jhon Parker Dimitrisky.

Hace miles de años que estás muerto
en la bruma falaz de la memoria
y hoy tu sangre de nuevo te revive.

Te han matado los que vuelan tan alto
que no alcanzan a ver a los que sufren,
a los que viven,
a los que vuelan bajo, a ras del suelo
donde crecen las flores
y los hombres que dicen las verdades.
 

lunes, 6 de junio de 2011

LOS DÍAS QUE VOLVIMOS A SOÑAR...

Nuestra amiga Rosa Jimena me ha mandado este video. Merece la pena.


Let the SOL in from Arianne Sved on Vimeo.

jueves, 2 de junio de 2011

A MIS AMIGOS PIDO:

No me regaléis cosas, que las pierdo
en quién sabe qué ocultos escondrijos
repletos de papeles caducados
e imágenes borrosas que me miran
con los ojos miopes del olvido.

En mi casa ya no caben más cosas
ni prendas en mi armario:
mecheros por docenas
que a veces cobran vida independiente,
conspiran en el fondo de los bolsos
y acuerdan declarar huelga de fuego.

Pañuelos y fulares de todos los colores,
relojes despistados que ignoran el minuto
y aun el año en que viven,
zarandajas, pulseras, baratijas
y hasta un collar de perlas que me ahoga
y que enajenaré
cuando vengan mal dadas.

En el salón tengo unas siemprevivas
que empiezan a morirse de tristeza.

Regaladme palabras o silencios
-vosotros, que sabéis lo que preciso
según el viento sople-
abrazos apretados o sutiles caricias
esbozadas apenas en mi mano,
sonrisas insolentes o miradas compinches
que sepan descubrir cualquier secreto.

Y regaladme, al fin, vuestra indulgencia
con las muchas miserias que me adornan,
por el uso y abuso de vuestra compañía,
sin la que me declaro incompetente
para vivir un día tan siquiera.

lunes, 16 de mayo de 2011

SARAMAGO

Mañana es la única utopía
 
Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo...
¡Qué importa eso!.
Tengo la edad que quiero y siento.
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.
Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!.
No quiero pensar en ello.
Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven, no lo lograrás.
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas... valen mucho más que eso.
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!.
Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!.
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.
 
José Saramago <http://cuaderno.josesaramago.org/>
Premio Nobel Literatura 1998.