A caballo regalado
no le mires el diente.
(Refranero popular)
No preguntes por qué;
te amo y eso es más que suficiente.
No busques los motivos
es posible que ni siquiera existan.
No podría adorarte igual que a un dios
y al tiempo estremecerme entre tus brazos,
ni deshacerme en mieles como ofrenda
solo por gratitud
ni entregarte mi vida, boquiabierta
ante la magnitud de tu intelecto.
No investigues por qué corren los ríos
o cambia de color el firmamento,
no examines los pliegues que conforman
nuestras contradicciones,
afortunadamente
hay pasiones que escapan a la lógica
y a pesar de nosotros sobreviven.
Si la fortuna nos eligió a ciegas
dejémonos llevar.
No saquemos la lupa
para mirar el diente del caballo.


3 ...decías?:
En efecto, al caballo regalado no hay que mirarle el diente. Pero al lobo que se acerca sí habrá que mirarle el colmillo.
Precioso, como todos, el poema.
Besos.
Me gusta mucho esa mirada tan vital y la pasión que lograr transmitir este poema, Ana. Tremendamente ingenioso el refrán que cierra los buenísimos versos finales. Genial.
Un abrazo.
Mi querida Ana:
"Si la fortuna nos eligió a ciegas
dejémonos llevar" Pues así es, para qué preguntar o rebuscar defectos, si se está se está.
Me encanta la fuerza del poema, su impecable redacción y, sobre todo, lo mucho que transmite.
Te felicito.
Besos con toda mi estima.
Cris.
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