viernes, 29 de octubre de 2010

ÁRBOLES

árboles, árboles,
que no estoy sola, no,
que llevo su nombre
grabado en mi talle.
(Gloria Fuertes)


Me ha llevado mi tiempo comprender
que no sois ramas mías
sino árboles enteros,
nacidos a mi sombra,

sí, pero independientes,
libres en la andadura.


 
Fue casual que mi savia viniera a derramarse
en el surco preciso
para que germinaran vuestros ojos concretos,
vuestra voz exclusiva,
vuestra sonrisa propia,
vuestro singular cuerpo

y vuestro corazón intransferible.

Yo os amé desde entonces
pero ya no érais míos;
ni siquiera podía marcaros un camino
para mí inexplorado
ni vivir vuestras vidas,
ni evitaros dolores por más que los llorara
con vuestras mismas lágrimas.


Hoy mi sombra está muerta;

un otoño infinito me ha dejado desnuda,
el árbol no es capaz de brindaros cobijo.

Contemplo vuestras copas poderosas, feraces,
recortarse en el cielo
vuestros nombres escritos en mi tronco cansado.