domingo, 31 de octubre de 2010

SILENCIO

Sin entrar en detalles
todo va bien, los días
se suceden sin grandes sobresaltos,
sin emociones fuertes, con sosiego.

Está en orden la casa, no hay un ruido,
ahí fuera llueve a ráfagas
y otoñean los árboles sin prisa.

La rutina se instala en los relojes
que gotean minutos
sin dejar una mancha sobre el suelo
ni un surco en las paredes
ni un maldito beso que llevarme a la boca.

Todo va bien, dentro de lo previsto;
entonces ¿por qué siento
un silencio cerrándome el estómago
si ayer, sin ir más lejos,
todavía dijiste que me quieres?

viernes, 29 de octubre de 2010

ÁRBOLES

árboles, árboles,
que no estoy sola, no,
que llevo su nombre
grabado en mi talle.
(Gloria Fuertes)


Me ha llevado mi tiempo comprender
que no sois ramas mías
sino árboles enteros,
nacidos a mi sombra,

sí, pero independientes,
libres en la andadura.


 
Fue casual que mi savia viniera a derramarse
en el surco preciso
para que germinaran vuestros ojos concretos,
vuestra voz exclusiva,
vuestra sonrisa propia,
vuestro singular cuerpo

y vuestro corazón intransferible.

Yo os amé desde entonces
pero ya no érais míos;
ni siquiera podía marcaros un camino
para mí inexplorado
ni vivir vuestras vidas,
ni evitaros dolores por más que los llorara
con vuestras mismas lágrimas.


Hoy mi sombra está muerta;

un otoño infinito me ha dejado desnuda,
el árbol no es capaz de brindaros cobijo.

Contemplo vuestras copas poderosas, feraces,
recortarse en el cielo
vuestros nombres escritos en mi tronco cansado.

sábado, 23 de octubre de 2010

LA CASA


Están solos.

Solos en medio de la incertidumbre
y del miedo a mirarse en el espejo
donde los mira el otro.

Solos y sin embargo tan cerca, tan palpables,
tan te pongo la cena,
tan levemente muertos.

Solos con ese odio casero y minucioso
con que a veces se aman
mientras el cenicero se llena poco a poco
de vida consumida.

Y la muerte revienta en quién sabe qué copas,
qué miradas, qué risas;
en quién sabe qué abrazos extranjeros.

miércoles, 20 de octubre de 2010

LA LÍNEA CIRCULAR

Era negra y oronda,
tal como Ella Fitzgerald sin Louis Armstrong,
pero venida a menos.
Ha pasado tres veces por Argüelles
antes de que perdiera su zapato.

Un grupo de estudiantes, por Universitaria,
revisa los apuntes de sociales
y sin querer tropieza con la bolsa
de una tienda de moda super fashion
rebosando miseria.

En Nuevos Ministerios un probo funcionario,
con esa extraña mezcla
de santa compasión y repugnancia
que gastan con frecuencia las personas decentes,
la contempla un instante y vuelve al Marca.

Al llegar a la altura de Diego de León,
Sáinz de Baranda, O'Donnell, 
hay gente que se indigna:
-¡con qué desfachatez  los inmigrantes
ocupan doble asiento en hora punta!

Ni siquiera consiguen despertarla
los músicos sudacas que suben en Legazpi.
Ella no tiene prisa, es evidente
que no la espera nadie.

El metro da la vuelta; por Usera
sigue durmiendo entre el proletariado.
El tetrabrik de vino se derrama
cerca ya de Laguna.

La línea circular es lo que tiene:
en poco tiempo
se llega a ningún sitio sin trasbordo.

domingo, 17 de octubre de 2010

EL POEMA SIN NOMBRE

Algunos de vosotros me habéis pedido que publique el poema sin nombre que leí. Por supuesto, tiene nombre. Y apellidos.
Nos hemos encontrado
cuando había ganado algunos kilos
y mi cintura no era la de entonces;
desde las comisuras de mis labios
bajan dos surcos hacia la barbilla
que transforman mi rostro
en la máscara triste del teatro.
Y me tiño las canas, y no veo
cómo pasa la vida sin mis gafas.

Tú por tu parte
ya no eres aquel chico
al que tan bien sentaban los vaqueros
y en tu frente hay dos rayas
que delatan un punto de recelo
en tu manera de mirar el mundo.
Por no hablar de tu cráneo reluciente
ni de la curva de una felicidad
que siempre me recuerdas que no existe.

Tu equipaje y el mío son distintos
pero a ambos nos doblan las espaldas
y a veces nos separan, sin dejarnos
un ápice de fuerzas para, además, cargar
la pequeña mochila con lo nuestro.

Si yo soy del Madrid, tú del Atleti
más otras diferencias ideológicas
que me parecen menos importantes.

Y por si fuera poco, esta manía mía
de andar pidiendo peras a los olmos.

Pero, contra pronóstico, seguimos
arañando momentos a la vida
como a los veinte años.

¿Y si, después de todo,
ahora va a resultar que nos queremos...?

Perdonad mi inmodestia, pero no puedo resistir la tentación de poneros este enlace. ¿Se puede hacer una crónica mejor del evento?

EL DÍA DESPUÉS

No pegué ojo en toda la noche, pero fue un insomnio placentero; se me reproducían las imágenes, los sonidos de los aplausos, los besos, los abrazos -nos abrazamos más que los futbolistas- todo ello entreverado de versos -de Luismi o míos- que se habían quedado enganchados en algún pliegue de mi cerebro repitiéndose como una salmodia. Vuestras miradas atentas, vuestros oídos abiertos para no perder ripio, la solidaridad de los colegas, el calor de los amigos. Todo ello hizo que nos sintiéramos como en casa y nuestros poemas brotaran con fluidez y con naturalidad.

Ahora os confieso que Luismi y yo sólo ensayamos juntos un día, cuando todo estaba todavía en un esbozo, sin música y sin el guión definitivo; con un lío increíble de papeles sobre la mesa que hizo que se perdieran algunas estrofas. Sin embargo, en aquel único ensayo los dos supimos que saldría bien, aunque yo no me atrevía a imaginar tanto como luego ha sido.

Por eso no nos canseremos nunca de agradeceros vuestra presencia y vuestra actitud y vuestros ánimos.

No quiero dejar de destacar el alarde de generosidad y compañerismo de los consagrados, que nos trataron de igual a igual, como auténticos colegas. Hablo de Francisco García Marquina -mi Paquito- de Rafael Soler, de Elvira Daudet, de Emilio Porta y, por supuesto, del propio Enrique Gracia, cuyas palabras cariñosas, ingeniosas, cálidas, hicieron que nuestros versos cayeran en un terreno perfectamente abonado.

Me encantó conocer in person al Zuñi, con ese aspecto de rojeras recalcitrante tan total, a Elvira, a Cris; no quiero que se me olvide nadie. Ya conocía a Jesús y a Jorge y fue un lujazo tenerlos allí.

Gracias a mis amigos que no pertenecen a este mundillo seductor y extraño de la poesía. Arturo, Almudena, Pitoya -con Juan, su chico- María Paz y Antonio, Casti y Ana, Amparo, Titina, Ignacio, Miguel, Elisa... Nina... mi compañera Paqui, que sin conocer a nadie se enrolló divinamente. A mis hermanas Paloma y Almudena y cuñados, a mi sobrina Isabel, a Miguel, que personificaba también a mi hija Marta; a Luis Guijarro y Ana. Y, obviamente, a mi calvo, que me ha apoyado sin rechistar y me ha aguantado los ensayos en casa como un jabato, corrigiéndome, además, entonaciones y pausas.

Y a los compañeros de Escritores en Red, Manuel y Rosa, María, Montse, Santiago y señora, Carlos... Pilar y su chico... Sol, que no dejó de arroparnos con su sonrisa dulce; no se me olvida nadie, es que de algunos no sé vuestros nombres; a Mari Carmen que no pudo ir desde su tierra vasca, pero estaba; gracias a todos.

Y, bueno, está claro que Luismi es un monstruo ¿no? Él va a llegar lejos, porque tiene la edad a favor y porque es un pedazo de poeta y un pedazo de tío en el sentido más amplio de la expresión. Vamos, en todos los sentidos -mi hija Marta, cuando vió el video, sentenció: está bueno Luismi-. Yo por mi parte, ya he llegado. Lo del viernes 15 de octubre de 2010 vale más que todos los premios juntos.

Y otra cosa: vuestro recogimiento casi religioso escuchando el Tears in heaven de Eric Clapton, después del poema de Jaime, lo tomé como un silencioso homenaje a mi hijo.

¡¡¡GRACIAS!!!

miércoles, 13 de octubre de 2010

RECORDATORIO

Nuestras vidas son los versos
que nos vemos impulsados
a escribir.

Así que no seais perversos
y venid ilusionados
a compartir.

Sorry. Os prometo que los poemas serán un poco mejores que éste. La hora es orientativa, seguramente empezaremos algo más tarde.

¡¡¡OS ESPERAMOS!!!

martes, 12 de octubre de 2010

ADIOS

Cuando dijiste adiós no me dí cuenta
de que era para siempre.

Debí estrechar más fuerte aquel abrazo
y detener mis labios
un instante en tu cuello
respirarte con ansia
entrelazar mis dedos con los tuyos
hasta que me dolieran
musitar en tu oído mi deseo.

Pero yo no sabía...
Y ya no volví a verte.

lunes, 11 de octubre de 2010

ANTE LA HOJA EN BLANCO II

Cómo explicar el tono de ese traje
con que visten las hojas en otoño
sin que mi verso salga cursi o ñoño,
ni maltratar el uso del lenguaje.

Busco en algún rincón de mi equipaje
mis recuerdos de rimador bisoño
y encuentro algún poema tan gazmoño
que cualquiera me puede hacer chantaje.

Desisto de ese plan tan ambicioso
de explicar tantas luces y colores
porque jamás podré salir airoso

de cometidos tan abrumadores.
Quizá otro tema menos glamouroso
me consiga el favor de los lectores.

sábado, 9 de octubre de 2010

ANTE LA HOJA EN BLANCO

Aterrada contemplo la hoja en blanco
que tendré que manchar con mis despojos,
agrupar mis miserias en manojos
y arrojarlas después por el barranco.

Antes voy a pasar por el estanco
para envolver en humo mis enojos
y pediré al lector, puesta de hinojos,
que sepa perdonar cuando me atranco.

No pretendo ser maga ni profeta
solo una espectadora entrometida
que se encuentra como una marioneta

entre rimas y métricas perdida.
¡Es tan duro el oficio de poeta!
¡Tratar en vano de contar la vida...!

domingo, 3 de octubre de 2010

DULCE DERROTA

Hoy tengo una alegría entreverada, como el buen jamón, de envidia negra.

Ayer vi en internet que estaba seleccionada para el primer premio de poesía "JUAN VAN HALEN", convocado por el Ayuntamiento de Torrelodones, al que tuve la osadía de presentarme. No sé si lo habría hecho de haber sabido que también se presentaba él, mi maestro, al que debo todo lo que sé de este ingrato y apasionante oficio.

No estaba nerviosa, esa es la verdad; esperaba el resultado con la misma fe con la que miro el cuponazo. Solo haber pasado la primera selección y estar entre los finalistas ya era para mí un gran triunfo.

Y esta mañana, al abrir el correo, me he encontrado con la noticia: lo ha ganado Enrique Gracia Trinidad, ex aequo con Aurora Salvador Rosa a quien no tengo el placer de conocer.

Saber que el ganador ha sido él -mi maestro, insisto- endulza mi derrota. No sé si llegaré alguna vez a algo; dado la edad que tengo, no me queda mucho tiempo; pero sí sé que estoy en el buen camino gracias a su ejemplo y a sus enseñanzas. Su designación dotará de prestigio a este premio literario recién nacido y elevará el nivel de exigencia para años posteriores y eso siempre es bueno para la poesía.

Aunque ya lo he hecho personalmente, quiero mandarle desde aquí mi abrazo más apretado y mi felicitación más sincera.

ENHORABUENA, MAESTRO.

viernes, 1 de octubre de 2010

CONTROL REMOTO

Antes de que la casa se desplome
a causa de los mínimos seísmos
cotidianos,
y la erosión del tiempo
es preferible
programar un derribo controlado
y prevenir daños colaterales.

Huir, poner a salvo la ilusión
que hace tiempo bajamos al trastero,
para que no la entierren los cascotes;
conservar los recuerdos
que se hayan librado del hastío
y envolver con cuidado algún te quiero
si aún pudiera ser aprovechable.

Las caricias, los besos, el deseo
será bueno guardarlos con las plantas
por si acaso encontramos un terreno
con las indispensables condiciones
de calor y humedad.

Luego echar a correr
y apretar el botón desde muy lejos,
sin volver la cabeza...
a ser posible.