jueves, 3 de octubre de 2019

OTOÑO

Cómo me gustaría escribir otra vez
un poema de amor y de deseo
-aunque fuera tan malo como siempre-
que hablara de tu lengua y de tus manos
como si todavía la esperanza
le diera tiempo al tiempo.

Cómo me gustaría extrañarte a mi lado
cuando en la madrugada me sobra media cama
y no viene tu imagen como antes
a ocupar el vacío de mi vientre,
a enredar con tu abrazo mi cintura
y el insomnio se pierde en la certeza
de que ha acabado todo, hasta los sueños.

Cómo me gustaría que mi piel todavía se erizara
con el recuerdo dulce de tu boca
recorriendo mi espalda muy despacio,
y, una a una, contándome las vértebras,
escalara montañas,
se sumergiera en las profundidades
en su lento camino hacia mi grito.

Pero ya solo pienso en el otoño
que ha llegado hasta mí para quedarse,
que ha engullido mi cuerpo y mi nostalgia
de lo que nunca fue, que me despierta
en medio de la noche y me levanto
a fumar un pitillo en la ventana
mientras la realidad se carcajea.