
Pero si viene Mafalda en persona a desearme feliz cumpleaños, no puedo por menos que sentirme afortunada. Porque Mafalda consigue que se me caigan los años despacito, que me brillen los ojos, que se me borren las arrugas del alma.
Con ella vuelvo a la adolescencia y la vida empieza ahora; la vida es otra vez
UNA RELUCIENTE MADRUGADA
y sin darme cuenta paso de niña a mujer, en el mejor sentido de la palabra.
Esta noche que es mi cumpleaños me voy a regalar
Esta noche que es mi cumpleaños me voy a regalar
Lo siento, no estáis invitados.