
Hipotéticamente, Eluana podría tener un hijo, hipotéticamente podría enamorarse, hipotéticamente podría ser una gran investigadora en células madre, hipotéticamente podría ser una campeona de tenis; incluso, en la mejor de las hipótesis, podría dedicarse a la política y llegar a ser presidenta del gobierno italiano, ganando en unas elecciones a ese impresentable. Lo malo es que todas esas hipótesis y las que nos queramos imaginar ya duraban diecisiete años y la cruda realidad era que Eluana Englaro estaba en estado vegetativo irreversible. Otra hipótesis es que podría haber continuado así por toda la eternidad -en esa absurda muerte con latido- incluso después de que murieran sus padres, Berlusconi, las monjas que tan altruistamente se han ofrecido a seguir metiéndole la comida por un tubo, el Papa, la Liga Norte y la madre que parió a la Liga Norte. Hipotéticamente, podría acabarse el mundo y el corazón de Eluana seguir latiendo por los siglos de los siglos, amén.
Que a estas alturas del partido todavía se cuestione el derecho a no prolongar eternamente la muerte -que no la vida, porque eso no es vida- es algo que no me entra en la cabeza.
El tierno corazón de Berlusconi está dolorido porque no le ha dado tiempo a promulgar una ley que impida dejar de alimentar artificialmente a las personas que se encuentren en la situación de Eluana. Sin embargo, parece que no le enternecen tanto los sin papeles que puedan caer enfermos, ya que poco antes de que saltara a la actualidad el triste caso de Eluana, había sacado adelante una ley real, nada hipotética, para que los médicos y sanitarios delaten a cualquier inmigrante ilegal que pise un hospital público. Así mismo, ha endurecido las penas de cárcel para los expulsados que permanezcan en suelo italiano, que pueden llegar hasta cuatro años. Y ha autorizado las pandas de matones para perseguirlos, patrullas de xenófobos de la antedicha Liga Norte, sin más acreditación legal que su racismo y su odio.
A mí todo esto me pone muy mal cuerpo. Voy a ir cuanto antes a firmar mi testamento vital. Por lo que pueda pasar.