lunes, 17 de noviembre de 2008

NO SE ME OCURRE NADA

Mantener vivo este blog a veces cuesta un esfuerzo intelectual importante; supongo que se nota en los últimos posts, apenas rellenos con palabras ajenas -aunque, eso sí, suscritas por mí de principio a fin- y por videos callejeros. Mi cotidianeidad no da para más, ya quisiera yo ser taxista y poder contar las miles de historias que ocurrieran en mi taxi y las sugerentes citas que me dejaran pilladas con el limpiaparabrisas los viandantes. Aunque pensándolo bien, también al metro se le puede sacar jugo e inventar vidas novelescas con los que transitan por las entrañas de Madrid. A ver si me pongo a ello porque si no, este blog morirá a no mucho tardar.

Antes, en la pasada legislatura, la crispación daba mucho juego; una estaba todo el día enrabietada y los posts salían de tirón, como un vómito. Ahora, esta convivencia blanducha y gris que se traen los políticos, todos tan civilizados, aburre a las ovejas. El único que sigue crispando y tratando de poner un poco de color en la cosa pública es FJL, pero al pobre ya casi nadie le hace caso.

El personal está mustio y cariacontecido, el que tiene trabajo se aferra a él como a un clavo ardiendo sin osar reivindicar mejoras ni salir a la calle para solidarizarse con los parados. Se da con un cantito en los dientes. La crisis está en el aire igual que la contaminación que se acumula a veces sobre Madrid, como una boina negruzca y maloliente. Pero yo me he quedado mucho más tranquila después de la cumbre esa del G-20; Bush, en un alarde de su talla de estadista, no quería invitar a ZP porque no le ajunta desde que se llevó las tropas de Irak -cumpliendo su promesa electoral y en uso de la soberanía de España- igual que el matón del cole no invita a su cumple al niño que le lleva la contraria. Digo que me he quedado muy tranquila después de leer las conclusiones de la cumbre en cuestión porque parece ser que "tomarán las medidas necesarias para estabilizar los sistemas financieros" y también que "los gobernantes acordaron que se podrían -así en condicional- tomar acciones inmediatas para restablecer el crecimiento económico". Ahí queda eso. Mi abuela diría que para ese viaje no hacían falta alforjas.

Por otra parte, el facherío está indignado porque en aplicación de la Ley de la Memoria Histórica, ya no puede ir al Valle de los Caídos a montar el numerito de todos los años, que digo yo que qué más daba; es una tradición tan folklórica como El Toro de Medinaceli -por poner un ejemplo de tradición cutre que no se prohibe- y no tan cruel. En vista de lo cual, se fueron con la camisa azul a vociferar a otra parte, que resultó ser la calle de Ferraz.

Y bueno, a lo tonto, a lo tonto, he llenado un post.