
La vida ha seguido después de aquello. Y muchos, casi todos, nos hemos enredado en nuestras pequeñas marañas, como siempre. En los amores, en los desamores, en cómo ir tirando este mes, en estoy hasta los mismísimos de mi jefe, en qué voy a hacer estas vacaciones. La vida ha seguido. En estos cuatro años ha habido cuatro veranos, cuatro otoños, cuatro inviernos y ya mismo vamos a entrar en la cuarta primavera. Pero hay ciento noventa y dos familias para las que ya no existen más estaciones que las de Alcalá de Henares, Atocha y El Pozo, para las que, desde aquel 11-M, vivir sólo es sobrevivir.
No puedo añadir ni una palabra. Todo lo dice el post de Deyanira que acabo de leer. Ante ese horror lo mejor es el silencio.